domingo, 9 de febrero de 2014

Tócala otra vez, Luka

“Para ser el peor fichaje del año, no lo haces nada mal”. Esto le susurró José Mourinho a Luka Modric en uno de sus últimos partidos en el Bernabéu, semanas antes de que la brutal campaña contra el entrenador portugués alcanzara su objetivo y éste abandonara el banquillo más zarandeado de los últimos años. Bien, pues el joven y tímido croata juega al fútbol de maravilla. Aterrizó en Madrid hace dos veranos, sin pretemporada, tras dos meses en rebeldía por querer jugar en el mejor club del siglo XX y con varias portadas acompañándole y poniendo en entredicho su tremenda calidad. “Un fichaje para tapar las vergüenzas” rezaba una de aquellas portadas. Pues ahora, ese fichaje es simplemente el mejor jugador del Real Madrid. No se le oirá decir una palabra más alta que otra, ninguna queja, ningún reproche. Él sale al campo cada domingo, pelea, juega la pelota, mueve al equipo, roba, descompone al rival y se va a casa. Eso sí, la confianza, destreza, sacrificio y profesionalidad que tiene en sus 174 centímetros de estatura le han hecho ser pieza clave en el engranaje de Ancelotti. Toda su vida ha jugado de mediapunta, pero hay algo mejor que jugar en esa posición, y es hacerlo en el club de tus sueños ya sea de delantero, lateral, portero, o en este caso, de mediocentro. Aguantó infinidad de críticas los primeros meses como madridista sabiendo que su momento llegaría, que con una buena pretemporada y luchando el día a día taparía todas aquellas bocas que inútilmente trataron de desprestigiar premeditadamente su carrera como jugador.

Partido tras partido Luka Modric ofrece un recital de despliegue físico, solidaridad y detalles técnicos entre los que se encuentra la especialidad de la casa, su exquisito toque con el exterior. Sería bueno recordad que el croata fue un fichaje de Zé Mourinho. A su llegada el míster portugués afirmo que Luka enamoraría al Bernabéu, y así es, Chamartín ya suspira por el mejor centrocampista del mundo en la actualidad. Ser compañero de Modric en el centro del campo tiene sus cosas malas y sus cosas buenas: nunca vas a quedar en evidencia, si fallas no se va a notar y siempre tendrás cerca al pequeñín de la melena rubia que morirá por salvarte el culo. Lo único negativo de jugar al lado de Modric es algo muy simple: brilla tanto cada día que no te dejará ni una pizca de protagonismo. Señoras y señores, Luka está desatado y llega en el mejor momento de la temporada.

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