martes, 22 de octubre de 2013

El dedo en el ojo: Y el Atlético volvió a ser el pupas

Parecía que con Simeone las cosas iban a ser diferentes. Es cierto, en parte lo son, este Atlético es un conjunto serio y eficaz. Pero nadie puede dudar ya de que a los rojiblancos les ha mirado un tuerto. O todo un equipo de tuertos. Esta jornada el Barcelona había decidido cederle el liderato a los colchoneros. Cesc, concienciado con la causa, se ocupó de convertir varias ocasiones de lujo en desastres de la talla de algunas obras de arte moderno. Y ahí salían los atléticos, felices y risueños, camino de conquistar en Cornellá ese privilegiado puesto de oro. Parecía que, por una vez, la historia del Atlético iba a convertirse en un cuento de niños, pero no, como de costumbre, acabó siendo una pesadilla de Stephen King.
Y es que el apodo de el pupas le viene como anillo al dedo. Tras haber logrado una gran racha de victorias e incluso haber asaltado el Bernabéu con un gran juego, llegaba la ocasión perfecta para dar un fuerte manotazo en la mesa para dejar claro que esta vez la cosa va en serio. Pero no. Los colchoneros jugaron su peor partido del año, con diferencia. Poco fútbol, poca mordiente, poca eficacia y rabia. Además, como no podía ser de otra manera, el gol encajado, ese tanto que destrozó los sueños de los seguidores atléticos, llegó en una jugada tonta en la que el portero Courtois, nunca mejor dicho, metió la pata.
Lo peor de todo, al menos para los que queremos que termine la famosa liga de dos, es que el Atlético, que parecía haber espantado a sus fantasmas, ha vuelto a dejar claro que arrastra una maldición que ni siquiera el genio de la lámpara podría eliminar. Más le valdría a Simeone llamar a algún santero para que vaya intentando arreglar lo que ningún entrenador o futbolista atlético han podido solucionar. O tal vez sea el momento de asumir que algunos nacen con la suerte torcida y que no hay manera de que la cosa vuelva a enderezarse.

Pablo Incausa García

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