viernes, 11 de octubre de 2013

El dedo en el ojo: Ancelotti confía en la suerte

Se dice habitualmente que la suerte hay que buscarla, que no surge sin más. Pero también es verdad que no puede dejarse todo en sus manos, que se debe trabajar si se quiere conseguir los objetivos marcados. Como aquí nos gustan los símiles, ilustraremos esto con un ejemplo. Un alegre ciudadano, estatura media, poblado bigote y calva reluciente, compra cada día un boleto de lotería. Es cierto que sólo puede tocarle si compra ese boleto cada semana. Este señor de bigote busca la suerte, pero también decide no dejar su trabajo hasta que le toque el número ganador. Un tipo sensato, tal vez su calvicie se deba a eso.

Sin embargo, el Real Madrid de Ancelotti es un equipo al que le gusta dejarlo todo en manos de la fortuna, olvidándose por completo del trabajo bien hecho. Los merengues han rescatado ya varios partidos de esta temporada con el tradicional arreón final, buscando un golpe de suerte. Así ganaron al Levante y así estuvieron a punto de rescatar un punto en el enfrentamiento frente al Atlético. Jugar siempre en el filo de la navaja, dejarlo todo para el final y confiar en la suerte, puede tener consecuencias positivas a menudo en un equipo plagado de estrellas, pero, antes o después, el equipo de estrellas se acaba estrellando.

Y es que la suerte puede ser esquiva a veces. Bastaba con que la pelota de Cristiano frente al Levante hubiera rebotado en el palo en otra dirección para que se consumara otro fracaso. La calidad de los jugadores blancos les puede hacer ganar en una jugada aislada, pero el torneo de la regularidad es inalcanzable por esa senda. Además, Ancelotti tiene en sus manos un conjunto con un valor económico superior al de las cámaras blindadas de muchos bancos, pero prefiere realizar un fútbol rácano y confiar en que el golpe de suerte llegue antes o después. Sin embargo, inevitablemente, llega el día en el que la suerte no acompaña. Por el momento al italiano la fortuna le sonríe. El día que no lo haga vendrán los lamentos y las quejas de algo que hace mucho que se ve venir.

Pablo Incausa García

No hay comentarios :

Publicar un comentario