jueves, 29 de agosto de 2013

Recordatorio: Valdés vale títulos

La comunión atlética pasó anoche por Camp Nou. Dicho así parece que hubiera sido un mero trámite, el de un equipo cualquiera que ha de jugar en un determinado estadio la vuelta de un título, por así decirlo, “menor”. Pero mi intención no es quitarle importancia, sino todo lo contrario: dejar claro que el protagonista anoche en el coliseo blaugrana fue el conjunto visitante.
La explicación de por qué aplico el término “comunión” la dejó clara mi compi Roberto Herrero tras el partido de ida: me cuesta recordar un club cuya plantilla, afición y cuerpo técnico estén tan hermanados como en este Atlético de Madrid. Simeone en el banquillo, Simeones en el césped y Simeones en la grada.
La guerra de guerrillas del Cholo volvió a protagonizar un nuevo episodio bélico en el Camp Nou. Una escaramuza en la que no acabó llegando la sangre al río gracias al chaleco antibalas culé: Víctor Valdés. En dos ocasiones clarísimas en forma de disparos certeros, tanto Arda Turan como Villa pusieron a prueba la eficacia del cancerbero natural de Hospitalet de Llobregat, tan necesario en los títulos del Barça desde que debutara como poco valorado por afición, directiva y prensa en ese mismo período. El resultado es lo que está por llegar: su adiós definitivo a Can Barça el próximo mes de junio.
A pesar de no haber ganado, el Atlético de Madrid es el equipo más incómodo que ha pasado por Barcelona en los últimos años (sin ánimo de desprestigiar a Real Madrid y Bayern). Al contrario de estos dos equipos, contra los que siempre apetece un duelo aunque al final te acaben ganando, el conjunto rojiblanco empieza a ser plato de mal gusto para sus rivales. Es ese maldito grano de arroz que somos incapaces de tragar y que te hace pasar uno de los peores ratos de tu vida pensando que te ahogas aunque en ocasiones, como ayer, acabe siendo digerido.
Aunque el encuentro de ayer no fuese un duelo brillante en lo fútbolístico, sí que fue un derroche de intensidad. Se agradece que, por mucho que la precisión no apareciese en exceso debido a los pocos días de competición que amontonan los jugadores, la puesta en escena fuera un torrente de fuerza y testosterona, en la que cada balón parecía que fuese el último. Mención especial merecen en este apartado, de nuevo, los futbolistas rojiblancos, los cuales salieron victoriosos de la práctica totalidad de estos duelos.
No es habitual ensalzar tanto a un equipo que pierde un trofeo como el de ayer, pero lo cierto es que esta Supercopa de España es el título que el Barça ha ganado con menos brillantez desde la época de Frank Rijkaard. Tan gris como para que el conjunto al que has derrotado en el cómputo global haya sido superior durante gran parte de los 180’. La inoperancia culé se tradujo en un único remate a puerta en la noche de ayer (cabezazo de Cesc en la primera parte). Por lo demás, los Messi, Neymar, Iniesta, etc. no fueron capaces de perturbar a Courtois con alguna acción que exigiese la intervención del espigado guardameta belga.
Además del trofeo, lo único positivo para el Barça es saber que sólo puede mejorar, mientras que el Atlético tendrá que mantener este nivel físico y quizás realizar algún fichaje para ser competitivo durante todos los meses de la que será una temporada muy larga.

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