jueves, 22 de agosto de 2013

La noche en que el Bernabéu celebró un gol visitante

Volverá a sentirse en casa. Hace tres años se fue como nunca debió hacerlo un ídolo: por la puerta de atrás. Esta noche su afición le rendirá el tributo que le debe desde hace tres temporadas. Un homenaje que los madridistas se mueren por darle.

Por eso cada vez que Raúl pise esta noche el área rival vistiendo la camiseta del Al-Sadd, todos los madridistas desearán que haga lo que siempre hizo: marcar gol. Aquello que hizo posible un amor de dieciséis años. Tres lustros marcando goles y celebrándolos con sus aficionados.

Sólo las terceras personas son capaces de entrometerse en amores tan duraderos. Una directiva que le ninguneó y que hoy intenta restarle protagonismo omitiendo la palabra “homenaje” de manera oficial. Hay formas de hacer las cosas y hay formas de hacerlas mal. Afortunadamente, el amor está por encima de todo eso. El amor que sentirá Raúl cuando sus aficionados, por primera vez, aplaudan un tanto recibido. Porque, al fin y al cabo, un gol de Raúl en el Bernabéu jamás podrá computarse como un gol visitante.

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