lunes, 26 de agosto de 2013

Diego Costa, el nuevo jefe rojiblanco

Dos jornadas de liga dan para mucho. Más allá de los seis puntos en juego, con sólo un par de partidos disputados, las conversaciones futboleras se llenan de infinidad de nombres propios que, bien debido a una sorpresa positiva o a una continuación del buen rendimiento mostrado en la campaña anterior, acaparan la atención mediática desde el comienzo de la competición.
Pues bien, independientemente del nombre de Bale, cuyo culebrón deseamos todos que acabe cuanto antes, el nombre que con más fuerza está sonando es el de un delantero colchonero: Diego Costa. Olvidar al Tigre no es fácil, pero a rey muerto, rey puesto: La Pantera es el nuevo jefe del zoológico rojiblanco y el líder que debe guiar sobre el terreno de juego a los de Simeone para poder competir con Barça y Real Madrid.
Hace tiempo escribí una entrada comparando a Costa con Kevin Garnett y el uso que ambos hacen del trash talking. Esto es, provocar al rival por medio de comentarios normalmente hirientes durante el partido. Pues bien, no creo que pueda gustarte el basket sin que lo haga Kevin Garnett ni que te guste el fútbol sin que lo haga Diego Costa. El hispano-brasileño mola, por casi todo lo que hace sobre el verde y por lo que representa: ha luchado, lucha y luchará por conseguir sus objetivos como pocos son capaces de hacerlo.
Todos sentimos predilección por Iniesta, nos asombramos con Messi y Ronaldo, o disfrutamos con los golpeos de Xabi Alonso. Pues bien, yo me divierto sobremanera viendo bregar a Diego Costa.
Si eres defensa, sabes que no lo vas a tumbar. Puedes agarrarlo, derribarlo, hacerle falta o arrebatarle el esférico limpiamente, pero da igual. Tras cualquier acción, Costa te mira, sonríe y probablemente te comente algo (ofensivo) al oído. Tras enervarte, sólo minuto y medio después, tendrás su larga zancada amenazándote en carrera, ya sea con o sin balón, o quizás te esté dando la espalda mientras buscas un mínimo recoveco para robarle la cartera. Algo que difícilmente pasará, ya que Diego Costa tiene especial gusto por mostrar su retaguardia al defensor. Sabe que en esa situación saldrá victorioso.
Pequeños triunfos que le han valido un más que merecido puesto en el Atlético después de cuatro cesiones y una lesión de ligamento cruzado desde que llegara al Vicente Calderón en 2007. Este verano Costa ha ascendido de cabo a capitán (a pesar de no ser portador oficial del brazalete) tras la marcha de Falcao al Mónaco. Un ojo derecho cuya actitud va más acorde con el carácter del comandante Simeone para llevar a cabo la guerra de guerrillas que el técnico argentino plantea en cada encuentro y que, de momento, hacen del conjunto rojiblanco el equipo más en forma de este comienzo de campeonato.

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