martes, 27 de agosto de 2013

Bregador de guante blanco

Llegó su renovación. Sergio Busquets amplió hoy su contrato con el FC Barcelona hasta el año 2018. El de Sabadell, hijo del mítico portero culé Carlos Busquets, rubricó su continuidad con el equipo que le enseñó a dar las primeras patadas a un balón y con el que se ha convertido en uno de los mejores centrocampistas del mundo. Futbolista incansable, trabajador constante en la medular y conocedor a la perfección de su rol dentro de un equipo plagado de estrellas.

Sin apenas hacer ruido, tan sólo el que provoca la inclusión en el once de un joven canterano, llegó al primer equipo del FC Barcelona. Desde que en 2005 ingresara en La Masía tras pasar por algunos clubes de Cataluña, la ascensión del centrocampista fue meteórica. En dos años en el filial y a las órdenes de Frank Rijkaard, Busquets ya coqueteaba con el primer equipo, sin ser aún una pieza fija. Ese mismo año logró con el filial subir a Segunda B.
Apenas tuvo tiempo para disfrutar de la nueva categoría. El joven jugador comenzaba la pretemporada 2008/09 con el primer equipo y a las órdenes de alguien que, a posteriori, sería su mayor valedor. Pep Guardiola, buen conocedor de las categorías inferiores del club, apostó desde el inicio por el muchacho que había crecido en las calles de Badia del Vallés. Un pequeño romance que algunos no comprendimos, siendo incapaces de entender el porqué de incluir tan rápido a un inexperto en aquel Barça que aspiraba a hacer cosas grandes, más aún cuando en ese equipo ya militaba Yaya Touré. El de Costa de Marfil había fichado por el conjunto culé una temporada antes y en la 2007/08 había sido pieza clave en las alineaciones de Rijkaard.
Touré no fue el problema. Con Guardiola al timón del barco, los dos jugadores fueron tomando caminos muy distintos. A pesar de ser uno de los mejores centrocampistas de aquel momento, el jugador africano fue perdiendo opciones en el once en beneficio de Busi. Pep no escondía en ningún momento sus preferencias, desatendiendo en muchas ocasiones los méritos que Yaya Touré hacía sobre el campo. El ahora jugador de Manchester City fue decisivo en el triplete de aquella primera temporada de Guardiola en el banquillo anotando el gol que dio al FC Barcelona la Copa de SM el Rey y siendo titular en la final de Champions League del Olímpico de Roma. En aquel partido ante el Manchester United de Cristiano Ronaldo, Pep alineó en el equipo titular a Busquets y a Touré, siendo este último quién sacrificó su puesto natural sobre el césped para jugar de central. En julio de 2010 abandonó la disciplina culé para formar parte del gran proyecto que iniciaba el Man City y que hoy ya es realidad con él como pieza clave.
Las cosas iban quedando claras, Busquets sería el mediocentro titular del Barça. Por su parte, el seleccionador Vicente del Bosque parecía comprender la importancia de contar con un jugador que dotara a la España campeona de Europa de mayor estabilidad en el medio del campo. Sin Senna, uno de los mejores de la Euro 2008, el elegido fue él. El joven jugador, recién salido de las categorías inferiores del FC Barcelona, acababa de hacerse con un histórico “sextete” consiguiendo los mejores registros de la historia del fútbol europeo. Razones suficientes tuvo Don Vicente del Bosque para contar con él y para defenderle a capa y espada como haría tras la derrota frente a Suiza en el partido inaugural del Mundial de Sudáfrica. Aquel campeonato le colocó, más aún, en la élite futbolística mundial haciéndole fijo de las futuras alineaciones del seleccionador español. ¿Quién concibe hoy una España sin Busi?

Cinco temporadas después, hoy ya es una realidad. El mejor mediocentro del mundo ya no es aquel chaval vergonzoso por quien un día puse el grito en el cielo al verle jugar con el gran Barça de Guardiola por delante de uno de los mejores jugadores africanos de los últimos años. Indiscutible en el once del mejor equipo de los últimos años y de la selección española campeona de todo. Pieza clave con Guardiola, con Tito, con Del Bosque y, al parecer, con Martino.
Con una cláusula de 150 millones de euros seguirá vistiendo la elástica blaugrana hasta 2018. A pesar de ser el centro de pocos o nulos elogios, de ser un jugador invisible, de ser el tapado de entre nombre y fichajes de talla mundial; Busi es el bregador de guante blanco, el punto de partida del ataque del mejor club del mundo, el todocampista de un Barça que hoy, con su nuevo contrato, reconoce la valía de una parte importante de la historia del club.

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