domingo, 2 de junio de 2013

Una Champions Real

Era lo justo. La clasificación para la próxima edición de la Champions League es el premio al gusto por el buen fútbol que la Real Sociedad lleva practicando durante gran parte de la temporada. Se lo deben a la enorme generación de canteranos que están disfrutando, a los buenos retoques en forma de fichajes, a su ya ex entrenador, Philippe Montanier, y también a Negredo, artífice principal de la derrota del Valencia ante el Sevilla, que era un requisito necesario para obrar la vuelta de los donostiarras a la máxima competición continental a nivel de clubes. Llegados a este punto, es conveniente recordar que este ha sido sólo el tercer año desde que la Real Sociedad retornara a la Liga BBVA tras su último descenso, en la campaña 2006/07.
El techo de este grupo lo marcarán la velocidad a la que estos futbolistas vayan madurando y la capacidad de la directiva txuri-urdin para retener a jugadores como Griezmann o Carlos Vela, ambos con el suficiente talento para dar el salto a club más grande. Tienen geográficamente cerca una ciudad cuyo equipo de fútbol es el ejemplo que no deben seguir de grupo joven y talentoso. El Athletic parecía candidato a luchar por títulos si continuaba la progresión que apuntaba el pasado ejercicio, pero ya esta temporada el club bilbaíno no ha confirmado su permanencia en Primera hasta las últimas jornadas.
No obstante, la Real no fue equipo de Champions hasta, aproximadamente, las 21.40. La hora en la que Negredo dibujóuna chilena preciosa para empatar el partido ante el Valencia. Sólo fue el comienzo del recital del ariete vallecano, aunque no fue la única exhibición en el Pizjuán: Soldado quiso competir hasta el final (2 goles y un derroche de entrega excepcional) y peleó contra todos en busca de un triunfo que no llegó. A ello ayudó, en gran parte, el tercer protagonista de la noche, Clos Gómez, expulsando a Jonas por un forcejeo con el lateral sevillista Alberto. Una vez más, un jugador del club hispalense sacando a relucir esa habilidad que tan bien enseñan en el club que preside José María del Nido: el antifútbol, ese conjunto de malas artes que se centran dejar KO al rival en vez de preocuparse en desarrollar su juego. La actuación de Alberto engañó a Clos y su linier, a un metro del incidente que acabó con Jonas probando la temperatura del agua de las duchas del Pizjuán antes de tiempo.
No deja de ser curioso que, una vez que el Valencia parecía haber alcanzado la tan ansiada unión entre equipo y afición, no se consiga el objetivo marcado al inicio de la campaña. Ernesto Valverde se postulaba como el hombre capaz de liderar y llevar a buen puerto un nuevo proyecto che. No obstante, el Txingurri no continuará ligado a la disciplina valencianista, y será, con toda probabilidad, Miroslav Djukic el capitán del barco durante, al menos, la próxima temporada. No hay que preocuparse, el Valencia volverá a jugar la Champions próximamente. Los clásicos siempre vuelven.

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