sábado, 1 de junio de 2013

Consecuencias de un año sobre el abismo

Último partido, última oportunidad. Como un gorrino inquieto horas antes de recibir su San Martín, cuatro equipos de nuestra liga; RCD Zaragoza, Deportivo de la Coruña, Celta de Vigo y Mallorca; esperarán atemorizados a su matarife en esta última jornada. Atlético, Real Sociedad, Espanyol y Valladolid, todos ellos con la tranquilidad de llegar con los objetivos cumplidos a este final de la competición, saltarán al terreno de juego con las miradas de los habitantes de cuatro ciudades españolas sobre sus cabezas.
A un partido ya no hay favoritos y la sensación de no haber sido capaces de hacer los deberes a tiempo estará presente en las horas previas. El miedo hará que el balón pese más, que las piernas corran menos y que los minutos pasen más rápido. De nada vale lamentarse, más si cabe, cuando durante las 38 jornadas que dura la temporada no han servido para que vieran en la lejanía el futuro tan oscuro que hoy se les echa encima. A todos ellos les embriagarán aquellos sentimientos dolorosos que uno siente al ver cómo los sueños se esfuman.
Cuatro serán los pretendientes al inmaterial trofeo de la permanencia. De entre ellos el único que asoma la cabeza es el Deportivo de la Coruña. La remontada que Fernando Vázquez y su puño en alto han conseguido en tan poco tiempo era algo impensable unas jornadas atrás. A falta de disputarse esta trigésimo octava jornada que echará el cierre a esta temporada, los coruñeses son los únicos que dependen de sí mismos para seguir un año más en la división de honor de nuestra liga. Ninguno de los once que saltarán al césped quiere volver a vivir lo mismo que hace dos años cuando un Depor casi salvado bajó al infierno de Segunda División diciendo adiós a muchos años de gloria futbolística. Aquel día, como hoy, nadie apostaba por una derrota frente a un rival que no se jugaba nada, el Valencia. Hoy, la Real Sociedad sí que se lo juega y de ahí los miedos que rodearán Riazor.
El plan perfecto. Sin duda, en Balaídos muchos sueñan con una jornada de 10, aquella que salvaría al Celta y empujaría al eterno enemigo, el Deportivo de la Coruña, a jugar el año próximo en la Liga Adelante. Tras su regreso, desde luego no ha sido un buen año para los pupilos de Abel Resino. La temporada 2011-2012 acababa con el ascenso del equipo vigués con un Paco Herrera elevado a la categoría de intocable. Pues bien, el descenso de posiciones de su equipo le relevó del cargo dejando al club muy tocado. Y llegó Resino. El técnico toledano ha conseguido encauzar un camino que parecía perdido dentro y fuera del vestuario, con sanciones ejemplares incluido. Los buenos resultados obtenidos en los últimos encuentros han colocado al Celta de Vigo como el mejor posicionado en la lucha por la permanencia, a pesar de no depender de sí mismos. Una derrota del Depor frente a la Real les dejaría en primera, siempre y cuando ganara a un Espanyol que no se juega nada.
En la parte baja de la tabla será donde se viva estos últimos 90 minutos de la temporada de manera más dramática. Zaragoza y Mallorca reciben a rivales que no se juegan nada, pero una victoria de ambos no les serviría de nada si los otros dos implicados en la lucha por quedarse en la Liga BBVA no pierden. Además, enfrente tendrán a dos equipos muy complicados, como Atlético de Madrid y Valladolid. Los dos conjuntos han venido desplegando un fútbol muy vistoso y agresivo que pondrá en vilo las necesidades de maños y mallorquinistas. Para los dos últimos de la tabla clasificatoria no valdrá simplemente con hacer un excelente partido, si no que deberán de esperar buenas noticias de los muchos transistores que deambularán por La Romareda y por el Ono Estadi.

Noche de lágrimas la que le espera a muchos de los jugadores que hoy se encuentran con el "agua al cuello". Tras el pitido final, de nada valdrá lamentarse por no haber logrado hacer aquello por lo que deberían haber luchado desde el primer día. Para alguno de los clubes que se ven inmersos en la siempre desagradable tesitura de bajar de categoría, el descenso puede ser la mejor de las opciones para recuperarse como entidad. Las deudas, las malas relaciones de las directivas o la necesidad de un lavado de cara podrán empezar en la noche de hoy. Veremos si muchos se van para volver por la puerta grande.

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