domingo, 19 de mayo de 2013

El Zaragoza "se duerme en los laureles"

Parecía que estaba hecho. Parecía que el Zaragoza conseguiría tres puntos más que le alejaran de los puestos de peligro. Y así fue durante 80 minutos, el tiempo que tardó Fernando Llorente en anotar el primer gol del Athletic que ponía las tablas en el marcador. Los de Manolo Jiménez, incisivos y contundentes durante gran parte del choque, tiraron por la borda lo que habían conseguido, en unos últimos minutos para analizar. El gol de Ibai Gómez en el descuento hundió a una Romareda que ve como su equipo se ahoga en la antepenúltima plaza.
Tan solo dos partidos para reaccionar. Las jornadas se acaban y el Zaragoza empieza a perder margen de maniobra. Dos finales ante Betis y Atlético de Madrid en las que los maños se la juegan. Es difícil creer en una remontada épica como la de la temporada pasada. Los motivos para caer en el pesimismo se han visto refutados con el resultado de hoy, no solo con el que acabó mostrando el marcador, sino con la imagen que dieron los jugadores. El descenso en la agresividad, la falta de entusiasmo y, sobre todo, un bajón en lo físico invitan al peor de los pensamientos.
Manolo Jiménez no tiene el control como sí pasara el año pasado. La llegada al banquillo del técnico andaluz en la 2011-2012 supuso un vuelco para los ánimos de un grupo de jugadores que no veían más allá del descenso. El ex del Sevilla supo dotar de carácter a una plantilla aferrada al desánimo que provoca estar a un paso de perder la categoría. El giro de los acontecimientos llevó al Zaragoza a mantener su puesto en la Liga BBVA.
En el curso pasado, los partidos en el tramo final del curso se contaban por victorias. En los últimos once partidos de liga, los zaragozistas se impusieron en el marcador hasta en ocho ocasiones. En tres de ellas, además, consiguieron ganar a rivales directos en la lucha por la salvación como Racing de Santander, Granada y Sporting de Gijón. Sin duda, el giro que dio el equipo en las últimas jornadas, consiguiendo 24 de los 43 puntos que logró, a la situación tan preocupante en la que se veía inmerso, tuvo un protagonista claro.
Jiménez supo cómo invertir la situación. Esto es lo que parece que ha jugado en su contra este año. El fuelle que fue perdiendo él se lo ha ido pegando a los suyos. Toda la fuerza con la que llegó para salvar al equipo parece no tenerla a día de hoy para arengar a los suyos. Sin su presencia, anímicamente hablando, el Zaragoza no es nadie. Sin jugadores que aporten algo diferente, sin las ganas necesarias para salir de una situación que no todo el mundo sería capaz de soportar y, sobre todo, sin los partidos necesarios para cambiar de actitud es difícil vislumbrar un futuro mejor para los maños.

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