sábado, 27 de abril de 2013

¿Te acuerdas de... Javi Moreno?

EL KILLER DE CARRERA DISCRETA

El próximo día 16 de mayo se cumplirán doce de años de la primera noche en la que el fútbol le pareció injusto a mis ojos. Más de una década en la que el equipo protagonista de una gesta histórica ha caído dos categorías, y en la que en la mente de sus aficionados se ha ido creando un sentimiento de nostalgia que acaba siempre en la misma pregunta: ¿algún día volveremos a vivir algo similar?
Con sólo 13 años, aún recuerdo acomodarme junto a mi padre y abuelo en un sofá del salón de este último para vivir lo que ya era un hito en la historia del Deportivo Alavés: su primera final europea de la historia. La Copa de la UEFA 00/01 fue el gran escaparate de un desconocido grupo de futbolistas a las órdenes de un tipo tranquilo, bajito, con poco pelo y bigote, que llevaron el nombre de la tercera de las capitales de provincia vascas (por orden de relevancia futbolística), Vitoria, hasta la cima del segundo pico más alto del balompié europeo.
Allí les esperaba uno de los clubes más laureados del fútbol inglés: el Liverpool, en el que dos veinteañeros empezaban a destacar sobre el resto. Stephen Gerrard y Michael Owen se presentaban como las mayores amenazas para un Alavés inexperto en grandes citas europeas, tanto colectiva como individualmente.
Quizás eran la ilusión e ignorancia propias de mi edad por aquel entonces, pero el optimismo que me inundaba aquel día no se ha repetido posteriormente. La seguridad en el conjunto vasco chocaba con el pesimismo de mi padre y abuelo con respecto al resultado final del partido y el arrollador comienzo británico les daba la razón: en el minuto 16 los vitorianos ya perdían por 2-0.
Mis esperanzas estaban fundamentadas en la referencia atacante del conjunto dirigido por Mané. Un delantero valenciano, no especialmente habilidoso con el balón en los pies, que estaba cuajando una temporada excepcional, lo que a la postre le daría la oportunidad de jugar para uno de los clubes con más solera del fútbol mundial: el AC Milan. Yo le había visto golear casi en cada eliminatoria de la UEFA, también en la Liga, y tenía el pleno convencimiento de que llevaría el título europeo hasta las vitrinas de Mendizorroza.
Como no podía ser de otra manera, Javi Moreno no falló a los aficionados que esperaban una gran actuación en la final. Tras el descanso, al que el Alavés se fue perdiendo 3-1, el killer valenciano no tardó en devolver las tablas al marcador con dos goles que definen a la perfección sus virtudes: el remate, tanto con la cabeza como son su pie izquierdo.
Tantos que, inevitablemente, provocaron que se reavivara la llama de la ilusión en mí, además comenzar a mermar considerablemente mi tono de voz debido a la sucesión de gritos que había dejado escapar durante la primera mitad. Pero lo más significativo es que, por primera vez desde que comenzara tan crucial encuentro, no me sentía solo en mi deseo de ver un Alavés campeón. Los ojos de los dos familiares que me acompañaban empezaron a brillar y humedecerse de manera intensa: sabían que estaban viviendo un episodio histórico para un club modesto, lo que podía ser una de las mayores gestas del fútbol español.
Finalmente, como era de prever, las lágrimas brotaron en mis ojos y no pude dejar de llorar durante bastantes minutos después de que Geli marcara en propia puerta el gol de oro que dio la Copa de la UEFA 00/01 al Liverpool (5-4).
Javi Moreno vivió su apogeo durante esa temporada y, posteriormente, nunca llegó a alcanzar ese nivel. Su periplo en el Milan sólo duró una temporada, recalando después en Atlético de Madrid, Bolton, Zaragoza, Córdoba, UD Ibiza y Lucena, donde se retiró en el año 2009.
No es la carrera de un jugador que todo el mundo recuerde por sus éxitos o cantidad ingente de goles marcados, pero es el tipo de futbolista capaz de marcarte por la hazaña que el equipo al que pertenece realiza. Una porción significativa de la magia del fútbol reside en la dimensión mediática del individuo o conjunto de ellos que la protagonizan. Javi Moreno, Jordi Cruyff o Cosmin Contra son tres de los futbolistas más recordados de un Alavés glorioso que hizo vibrar a casi toda España.
La capacidad del goleador (criado en La Masía) para emocionarme con un aspecto de la vida tan trivial como el fútbol, a mis 13 años; el hecho de volverme a ilusionar con algo tan efímero como un gol; la difícil tarea de comandar un conjunto modesto y conducirlo hasta cotas inimaginables. Todo ello suma para que, a día de hoy y por muchos años, Javi Moreno quede en mi memoria como uno de mis jugadores favoritos de fútbol de mi infancia.

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