viernes, 12 de abril de 2013

Sobre la Messidependencia

Nos ha contado Manu Tomillo que con Messi en el banco los franceses comenzaron a creer. Parecía lógico. La Messidependencia ya es un hecho, como admitió entre devaneos Andrés Iniesta en rueda de prensa. Tal dependencia se sustenta con la superlativa calidad del crack argentino. Todos teníamos claro que el F.C. Barcelona crece con los goles, las carreras y los regates del diez. Entendíamos Messidependencia como condicionamiento en primera persona, no como un factor influyente también en el rival. Pero el pasado miércoles se introdujo un nuevo matiz en ese concepto.

Al contrario de lo que podía parecer, el gol de Pastore comenzó a finiquitar el sueño del PSG. Acertó la realización de Canal+ señalando a Messi tras el tanto visitante. El argentino se calzó las botas y se dispuso a calentar para arreglar lo que sus compañeros estropearon con su ritmo anodino y torpe. Con el cambio del rosarino, Tito Vilanova envió un mensaje lapidario a sus pupilos: “no confío en ustedes”. Así lo demuestra la celeridad con que ordenó salir del campo a Fàbregas. Preocupante lo del Barça, al que no le llega sin Messi para empatar al PSG.

Pero la Messidependencia es un concepto más amplio de lo que intuíamos. Sin pisar el césped, la figura del argentino tuvo mayor protagonismo que nunca. Durante 62 minutos, su ausencia engrandeció a un PSG que se creyó semifinalista. Ni los petrodólares, ni Ibrahimovic, ni Beckham lo habían logrado hasta ese momento. Sólo el bíceps femoral de la pierna derecha de Messi les hizo creer. Y crecieron hasta donde La Pulga les permitió. Sus 169 centímetros se hacen inmensos cuando pisa un terreno de juego, sin necesidad de tocar el balón.

Porque a Leo no le hizo falta la verborrea de Al Pacino en Un domingo cualquiera para motivar a los suyos, le bastó con pisar el verde para cambiar el sino del partido, de la eliminatoria y quién sabe si de esta Champions. Su estado físico era lo de menos. Sus primeras carreras constataron que no estaba bien. Pero era tarde para los defensores parisinos, que ya se habían achantado. Cada vez que el cuero llegaba al actual Balón de Oro, ellos reculaban como no lo habían hecho en todo el partido. Si a Pedrito, Villa y compañía les embestían con decisión, ante Messi todo eran dudas y pasos hacia atrás. Al fin y al cabo, ahí es donde reside la grandeza de un jugador como Lionel Andrés. Su capacidad para condicionar al rival es lo que, en muchas ocasiones, puede determinar partidos. Queda claro que la Messidependencia no sólo la experimentan sus compañeros.

1 comentario :

  1. Estoy completamente de acuerdo, es curioso cómo un solo jugador puede ser tan determinante con la simple sombra de su figura... pese a ser pequeño, es una sombra alargada que oscureció al PSG desde que empezó a calentar... ¡Buen post!

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