viernes, 5 de abril de 2013

La transparencia, la honestidad y el postureo

No estábamos familiarizados con el término “transparencia” en el contexto en que se utiliza hoy en día hasta el momento en que comenzamos a dudar de su existencia. Los continuos y sonrojantes casos de corrupción evidenciaron lo que todos imaginábamos: que aquí trinca hasta el más tonto. Fue entonces cuando afloró el concepto que nos ocupa. Ahora es imposible sacar la dichosa palabra de la boca de los políticos. Tiene hasta un proyecto de ley la palabreja.

Lo mismo ocurre con el vocablo “honestidad” en el ámbito del fútbol. Mourinho tuvo que defender la suya al ser interpelado por la situación de Iker Casillas con respecto a Diego López: “Hay que ser honestos” -dijo. El que es honesto de verdad nunca tiene que defender su honestidad.  Mourinho, ése que tanto vitupera a los árbitros cuando no pitan como a él le gusta. Se hartó de hacerlo cuando el Barça llevaba el cinturón de campeón y el Madrid era un mero aspirante. En cada derrota había una excusa que la justificara. Con aire soberbio desde Barcelona respondían con sus “valors”.

Otro término muy de moda en las redes sociales es “postureo”. Sin ser correcto desde el punto de vista académico, sí que define muy bien ciertas actitudes. Que hace un par de años en Barcelona no se hablase de las decisiones arbitrales no respondía a una mayor deportividad o a unos valores distintos o superiores a los del resto. ¿Qué vas a protestar después de haber ganado los seis títulos en una misma temporada? Sería absurdo. Ayer Toni Freixa envió una queja formal a la UEFA para manifestar su malestar tras el arbitraje de Wolfgang Stark y, al mismo tiempo, constatar que en el Barça no son ni más altos ni más guapos que en el Real Madrid.

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