jueves, 18 de abril de 2013

La tranquilidad que necesita el Valencia

En una época en la que los jugadores icono de un club son cada vez menos frecuentes en el fútbol, sobre todo debido a la necesidad de obtener dinero por parte de los equipos, hay una figura que alza su voz en la costa levantina, con la misma sinceridad que hace una década pero con experiencia a raudales en el deporte de alto nivel.
David Albelda habla con la tranquilidad que, sin duda, le aportan sus casi diecisiete temporadas como futbolista profesional. El murciélago más longevo de la cueva che es alguien a tener muy en cuenta siempre. Me quedaría corto escribiendo que es un perfecto conocedor del club valencianista y sus aficionados. No. Albelda encarna los valores más profundos del sentimiento che, y más si cabe en una etapa en la que la entidad está falta de símbolos.
Por todo lo escrito anteriormente, me resultan desconcertantes las últimas declaraciones del capitán del Valencia, en las que muestra su desorientación ante la sucesión de dimisiones (primero la de Manuel Llorente y después la de Federico Varona, ya ex presidente de la Fundación Valencia CF, tras apenas dos semanas en el cargo). No deja de sorprenderme el hecho de que un jugador que ha visto casi todo lo malo que le puede pasar a un club se muestre dubitativo ante dos dimisiones en la directiva.
Si algo está claro en todo este asunto es que el Valencia CF tienen que someterse a un cambio estructural profundo, de esos que dejan claro que empiezas de cero. Para ello, qué mejor que hacerlo con caras como la de David Albelda en las oficinas, una persona estrechamente ligada al club que ya no aporta todo lo que le gustaría sobre el verde. El valenciano también puede capitanear la tan ansiada comunión entre plantilla y afición, algo que en la capital del Turia parece imposible desde hace tiempo. La claridad a la hora de manifestarse de hombres como el ex internacional español es ese nexo de unión imprescindible para hacer de la afición un apoyo incondicional.
Albelda ya anunció que este sería su último año vistiendo la camiseta che, aunque no dejó claro el futuro próximo que le aguarda. Estoy convencido de que muchos de los que asisten cada dos semanas a Mestalla desean que el viaje profesional del capitán le lleve del terreno de juego a las butacas nobles del coliseo valencianista.

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