martes, 23 de abril de 2013

Jornada 32: Así se desperdicia un delantero

El Athletic de Bilbao dista mucho de ser el equipo que arrasó la pasada campaña. Actualmente vive un año de mediocridad que no será recordado. No se habla del equipo y nadie le presta demasiada atención. Una forma de cambiarlo podría ser ganando partidos y para eso se necesitan goles. Pero en Bilbao han decidido dejar en el banquillo a Llorente, uno de los mejores delanteros españoles, por su intención de abandonar el club el pasado verano. Un castigo, una particular venganza que parece más propia de pataleta de niños de preescolar que de un club histórico de la Primera División. Además, la negativa bilbaína a vender al jugador provocará que Llorente se vaya, finalmente, gratis. Pero, ya que el muchacho tiene que pasar otra temporada en el Athletic, ya que está a disposición del entrenador, por mucho que la grada haya perdido su amor por él, tenerle en el banquillo es una estupidez. Error que se evidencia cada vez que el riojano sale al terreno de juego. Genera peligro y es una constante amenaza para las defensas rivales. Su gran envergadura y fortaleza física le permiten también bajar balones colgados y dejarlos listos para que sus compañeros los rematen. Suyo fue el gol del empate en La Coruña, en una de esas pocas oportunidades de pisar el césped este año. A veces, las aficiones se dejan llevar por sus sentimientos y critican a sus futbolistas por querer marcharse. Sin embargo, cuesta entender la actitud del club que, dejándose llevar por el orgullo herido, está haciendo perder a Llorente toda una temporada y está perjudicando al equipo haciendo que su mejor delantero se dedique a mantener caliente el banquillo.

Pablo Incausa García

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