martes, 2 de abril de 2013

El Barça con Vilanova es favorito

En el Parque de los Príncipes confluirán esta noche las dos vertientes antagónicas del balompié. El fútbol pragmático y rácano del PSG ante la propuesta generosa y colorista del F.C. Barcelona. Un episodio que estamos hartos de ver dentro de nuestras fronteras. El PSG es el equipo que más se asemeja al Real Madrid de todos los presentes en cuartos de final. Algo que tiene bien presente Anchelotti que, con vídeo o sin vídeo de Mourinho, no dudará de cómo plantear este partido.

Tito Vilanova ha reaparecido en el momento clave de la temporada. Su regreso es la mejor noticia para un grupo que ha sufrido ya demasiados golpes extradeportivos. Ahora toca centrarse sólo en el balón, ése al que tanto veneran, con el plus de moral que supone el regreso del jefe. Paradójico el fútbol, extraño oasis en que la presencia del jefe es una buena noticia. Chascarrillos al margen, los jugadores están concentrados y no contemplan un partido como el de Milán. Han escarmentado. Son conscientes del peligro del equipo francés y saben que su forma de jugar puede hacerles mucho daño.

Muchos se alegraron cuando en el sorteo apareció el nombre del PSG. La teórica baja de Ibrahimovic para el partido de ida era un descanso para los zagueros blaugranas. Muchas de las opciones del club parisino pasaban por el buen papel del delantero nórdico. Pero la UEFA decidió que ésta era una cita de tanta trascendencia que no debía faltar ninguno de los grandes virtuosos invitados. Ningún telonero podría hacer olvidar los 195 centímetros de sueco. Ibra jugará. Como ha sostenido Zubizarreta, esta decisión establece un peligroso precedente al que todos los equipos se agarrarán en futuros litigios. Cosas de la UEFA.

Sin embargo, esto no altera la condición de favorito del F.C. Barcelona. Cierto es que, en los últimos meses, le está costando mucho hacer goles ante equipos que se encierran en su campo, a excepción del Milan en el Camp Nou. La posesión no siempre es determinante y el Barça acaba aburriendo al personal cuando se empeña en repetir las mismas jugadas de manera sistemática. Además, está haciendo gala de una preocupante fragilidad defensiva que, ante atacantes de la talla de Lavezzi, Lucas Moura o el propio Ibra, podría costarle la eliminatoria. El papel de Sergio Busquets adquiere mayor relevancia para tapar la proyección de Pastore, que ya dejó generosos detalles en Mestalla.

Los argumentos de este Barça son superlativos. Messi sigue a lo suyo (marca goles como quien consulta el saldo) y, como siempre, será la referencia. Iniesta seguirá marcando el tiempo del partido. Es probable que Villa y Alexis completen la punta de ataque. El trabajo del chileno puede ser vital, unido al olfato goleador del asturiano. La duda será el estado físico de Xavi Hernández y Jordi Alba. El centrocampista llega muy justo a este tramo de la temporada y el lateral lleva diez días parado tras su lesión con la Selección Española ante Finlandia. Dos hombres importantes en el esquema de Roura/Vilanova que no tienen fácil recambio. El estado físico de Abidal es aún una incógnita y Thiago Alcántara aún no ha demostrado que su criterio futbolístico en la medular esté a la altura de su excelsa capacidad técnica.

Los aficionados franceses ya se dan por contentos con haber llegado hasta cuartos de final. Es un buen comienzo para un proyecto ambicioso. Caer ante el colosal Barcelona sería una derrota honrosa. Pero los jugadores no entienden ese lenguaje. Sobre el césped, veintidós hombres pelearán a muerte por golpear primero. La lógica dice que el Barça es el campeón y el PSG el aspirante. Veremos.

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