martes, 9 de abril de 2013

Dos partidos, dos historias que cambiar

Málaga y Real Madrid llegan al partido de esta noche con las ganas y la ilusión de aquellos que aspiran a la gloria. Los dos clubes españoles afrontarán sus respectivos choques de cuartos con resultados muy distintos. Los malagueños estarán obligados a anotar al menos un gol para meter miedo al Borussia, mientras que el Madrid deberá mantener su portería a cero para que el miedo no se lo metan a ellos.
Un paso más, tan sólo un pasito para hacer historia. Lejos quedan ya los años tristes vividos en la ciudad andaluza cuando al final de año se lloraba el descenso de los blanquiazules y en los que la permanencia en Primera División se presentaba como el mayor de los éxitos en una temporada. ¡Olviden eso, señores! Es el momento de disfrutar de esto, de la vuelta de unos cuartos de Champions. El rival, un hueso duro de roer, pondrá las cosas muy difíciles a los pupilos de Pellegrini para que todo quede en un sueño.
Las claves para seguir en ese sueño son dos: una defensa férrea y un gol. El binomio parece sencillo, lo es. El rival, sin embargo, en absoluto, y las condiciones que presentará el partido no ayudarán nada en la labor de los malagueños. Campo hasta arriba, afición deseosa de una noche grande, jugadores hambrientos de títulos, inmadurez europea. Todo tomará protagonismo esta noche, ninguno de estos factores pasará desapercibido. Sin duda, del trabajo sobre el campo de dos jugadores que deberán ser claves, Toulalan e Iturra, dependerá el resultado final. Los dos centrocampistas son quienes tienen que contener las sacudidas de los Götze, Reus, Lewandowski y compañía. El galo, no sólo es el cerebro del Málaga, sino que también asegura la salida del balón de su equipo, mientras su guardián, el todocampista chileno, salvaguardará los huecos que vayan dejando sus compañeros sobre el terreno de juego. Con ellos dos jugando a su nivel, las aspiraciones de los alemanes se verán reducidas considerablemente.
La única duda en el once de Pellegrini estará en la delantera. Saviola o Santa Cruz. Uno de los dos deberá de pelearse con la defensa teutona, una de las más rudas y contundentes de la competición. La zaga formada por Subotic y Hummels es, sin duda, una de las líneas defensivas de más garantías de esta Champions. Ambos jugadores se encuentran en las agendas de media Europa. Frente a ellos, dos filones, dos futbolistas muy en forma en lo que va de curso. Isco y Joaquín viven su especial momento dulce en puntos muy diferentes de su carrera. El canterano valencianista está en el inicio de una carrera increíble. Su juego ha deslumbrado esta temporada y el partido de esta noche en el Signal Iduna Park será el escaparate perfecto para él. Por otro lado, el del Puerto de Santa María llega a esta vuelta de cuartos de final de la Champions en el epílogo de su cuaderno de bitácoras. Pocas historias le quedan por escribir en este deporte al ex del Betis y Valencia y hoy puede redactar una de las más grandes.
El Real Madrid, por su parte, llega a territorio turco con una renta amplia, pero que no permite relajaciones. El 3-0 del Bernabéu puso a los blancos con pie y medio en las semis, pero el Galatasaray ha dejado claro que no tira la toalla en esta Champions. El infierno turco siempre ha sido un motivo de preocupación en los desplazamientos de los equipos españoles a tierras otomanas. Allí, la afición vive el fútbol de otra manera. Prueba de ellos son las actuaciones de la afición del Türk Telecom Arena en el último encuentro de liga. La presión que ejercen desde el minuto uno y el ambiente enrarecido, fruto del repertorio de bengalas desplegado sobre el campo por los seguidores turcos, pondrán sobre las cuerdas a los de Mourinho. Cualquier contratiempo puede complicar el camino del club madrileño hacia la Décima. Además, la baja de una parte importante de la columna vertebral del esquema se notará. Sobre todo, la no presencia de Xabi Alonso sobre el verde. El tolosarra es experto en desatascar los partidos, imprimiéndoles el ritmo necesario en cada momento.
Ya se respira la fragancia que desprende esta competición por los cuatro costados. Málaga y Real Madrid llegan a esta vuelta de cuartos con una historia que cambiar, trayectorias diferentes que, este año, giran en torno a un mismo punto. Los dos, por años de fundación, por recorrido en todo este tiempo y por lo que sus vitrinas atesoran, han disfrutado de momentos bien distintos, pero lejos de eso, los dos buscan hoy objetivos claros. Confiemos en que todo se alargue, al menos una ronda más, para poder ver en lo más alto a uno de los nuestros. De esta manera, regalarán una distinción más a la competición regular más importante y competitiva del mundo: la nuestra. Ellos son quienes hacen grande la Liga BBVA.

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