domingo, 21 de abril de 2013

Aguirre consolida al Espanyol en Primera

Él solito. Javier Aguirre ha logrado aquello que parecía utópico hace unos meses: la permanencia. El RCD Espanyol aseguró con su victoria de esta mañana en el Coliseum Alfonso Pérez por 0-2 que el año próximo formará parte de la Liga BBVA. El técnico mejicano ha conseguido espabilar a los mismos jugadores que con Mauricio Pochettino no rendían al nivel que se les presuponía. 
Parecía que este no iba a ser el año del técnico argentino. Con él en el banco, el Espanyol había conseguido en cursos anteriores salvar el incómodo trámite de la lucha por la permanencia con bastante solvencia. Año tras año, las jornadas iban pasando y su equipo, en el que también había triunfado como jugador, aseguraba el objetivo de la temporada e incluso se permitía el lujo de coquetear con los puestos europeos. Pero pronto pasaron los buenos momentos. Tras tres temporadas y media, Pochettino dejaba el banquillo del club catalán tras quedarse sin argumentos que convencieran, ni recursos que ayudaran en la labor de sacar a los suyos del incómodo farolillo rojo.
Y con estas, Javier Aguirre entró en escena. Su llegada, el 28 de noviembre de 2012, aventuraba una de esas situaciones difíciles de manejar. El equipo, último en la tabla clasificatoria, veía como su técnico de los últimos años se marchaba dejando al conjunto periquito en una de las peores situaciones de su historia. Pocos o muy pocos acceden a tomar las riendas de equipos que, con tan poco margen de maniobra, quieren salir del descenso a toda costa. Por delante, 25 jornadas para intentar recuperar aquello que, en las 13 anteriores en las que Pochettino había liderado al grupo, no se consiguió.
Tan solo nueve puntos en su casillero, habiendo encajado 22 goles y con ocho derrotas en los primeros 13 encuentros. Desde ese momento, prácticamente todo lo que vino fue alegría. Con el mejicano en el banquillo, el RCD Espanyol empató los tres choques siguientes a su contratación (Granada, Sevilla y Real Madrid) y ganó en la jornada 17  al Deportivo de la Coruña 2-0 en Cornellá. Con estos números llegaría el derbi catalán en el que un FC Barcelona superior aplastó a los pericos con un contundente 4-0.
Pero el carácter de los jugadores había cambiado. Este Espanyol no era el mismo. Su juego, su entusiasmo en cada partido, pero sobre todo, su garra, se convirtieron en su sello personal. Es lo que tiene El Vasco. Sus equipos: Osasuna primero y Atlético de Madrid más tarde, tenían ese mismo carácter que hoy nos muestra el club catalán. Además, ha conseguido recuperar a jugadores que este año no estaban demostrando nada (Verdú, Sergio García o Wakaso). Todos ellos de gran importancia para el equipo y que hasta ahora no habían aparecido.
Ya todo pasó. Con su victoria ante el Getafe en la que los pupilos de Aguirre fueron más incisivos y resolutivos, la salvación está asegurada. Los números están a su favor y ya nadie quiere hablar del temido descenso. Hoy enfrente tenían al Geta de Luis García. El club azulón no fue rival en ningún momento. A pesar de contar con alguna que otra ocasión, Paco Alcácer se plantó solo ante el portero y Barrada cayó en el área, ofreció lo mismo que nos lleva ofreciendo en todo el curso. Su fútbol no es el mismo que en temporadas anteriores. Este año no es capaz de protagonizar esos choques vibrantes en los que su juego era su mejor arma.

No hay comentarios :

Publicar un comentario