jueves, 25 de abril de 2013

A sus pies, Mr. Lewandowski

Creo que es justo dedicar las primeras líneas de este texto al difusor de esperanza blanca para el partido de vuelta, Gonzalo Higuaín, cuya entrega sirvió ayer para cambiar por completo la mentalidad del conjunto madridista en el encuentro del Bernabéu (por destacar algo, ya que fue una cantada gigante de Hummels). Estas líneas serán prácticamente las únicas que hablen del Real Madrid con un signo positivo en referencia a la segunda sangría hispano-alemana de esta semana. Ambas con la balanza inclinada claramente del lado teutón. Dos violaciones (perdón por la hipérbole) exhibidas ante toda Europa y medio mundo.
La sorpresa por el 4-1 final se hace aún mayor si tenemos en cuenta el aviso que había dado el Bayern el martes de cómo maltratar a futbolistas que salen al campo sin ningún tipo de actitud e intensidad. Ni con la lección aprendida pudo el Madrid frenar la avalancha de los pupilos de Jürgen Klopp. Menos que nada desestabilizó a los alemanes la noticia de la marcha de Götze al otro más que probable finalista de la Champions, y todos los hombres importantes del Borussia Dortmund salieron a hacer daño desde el principio.
Sin respiro, los futbolistas merengues se vieron superados desde el primer segundo. Asfixiados ante la presión, tanto futbolística como mental, que suponía tener un jugador rival respirando en su nuca tan sólo una décima después de recibir el esférico y corriendo como un loco a por el siguiente hombre vestido de blanco una vez que el primero decidía dar el pase atrás (en caso de no haberla robado ya antes). Tal despliegue físico hizo jadear, sin aliento, hasta al aficionado más tranquilo que seguía la contienda cómodamente en el sillón de su domicilio o desde la barra de algún bar.
Jadeantes con el Dortmund en su conjunto y enmudecidos ante lo que fue una exhibición individual de las que perduran décadas. Robert Lewandowski dio ayer un recital de cómo dominar una línea defensiva: ganó todas las batallas aéreas habidas y por haber, jugó magníficamente de espaldas a la portería y, lo más importante, frente a ella resolvió de manera brillante las ocasiones de las que dispuso. Quien no se pusiera de pie ante la obra de arte que se sacó de los pies en el tercer gol no ama verdaderamente este deporte.
Mourinho tiene mucho en lo que pensar para el partido de vuelta. Pepe dio motivos ayer para echar de menos a Arbeloa (no bromeo), y Modric resultó inofensivo cuando tenía que haber sido la clave para levantar al equipo, ya que Xabi fue el más agobiado y desacertado durante los 90 minutos. Klopp supo cómo tener contra las cuerdas al Madrid y neutralizar su peligro en los contraataques. El gol de Cristiano no hubiera sido tal si Hummels hubiese cumplido su papel de un modo correcto.
A pesar de los resultados de ida de estas semifinales, me reitero en mi pensamiento: es tremendamente difícil, pero no hay nada que impida soñar con la remontada. Tanto Barça como Real Madrid son equipos con capacidad, tanto futbolística como mental, para darle la vuelta a sus respectivas eliminatorias. Eso no significa que vayan a clasificarse seguro para la final, pero al igual que han tenido días malos en la ida, se les puede iluminar la bombilla en la vuelta, y tan bien sabéis vosotros como yo que si eso pasa pocos equipos pueden resistir lo que se les venga encima.

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