jueves, 21 de marzo de 2013

Villa volverá a ser el líder contra Finlandia y Francia

Brasil 2014 no espera a campeones y España bien lo sabe. Los próximos compromisos internaciones, mañana contra Finlandia y el martes de la semana que viene contra Francia, marcarán el posible fracaso de la selección durante los próximos años. Ni una victoria en la Copa Confederaciones aliviaría la pena de no vernos pelear otra vez por el cetro dorado más hermoso del planeta fútbol.
Buena señal es que el relevo generacional esté ya presente en La Roja. El malaguista Isco y el guardián del arco de los Red Devils, David De Gea, están incorporados al grupo y pueden ser las grandes novedades de cara a la Confederaciones. Su integración es decisiva para una buena transición cuando los pesos pesados decidan acabar su etapa con la selección. En este sentido, no es tan buen presagio que para estos choques dos de los líderes espirituales del combinado nacional estén ausentes: Casillas acaba de ser dado de alta de su lesión y Puyol fue sometido a una artroscopia hace unos días. Un par de bajas demasiado sensibles, unidas a los problemas físicos que arrastra el alma máter, Xavi (baja segura ante Finlandia).
Con este panorama, el señalado es David Villa. El asturiano tiene que volver a hacerse con las riendas de una selección que no ha vuelto a ser suya desde que se lesionara de gravedad, en diciembre de 2011. El Guaje está en la senda de ser la bestia del área que acostumbraba. Cada minuto que pasa sobre el terreno de juego afina aún más su olfato. La sangre vuelve a desprender ese hedor en los animales heridos, Villa cada vez la detecta antes, y entonces machaca. El retorno de su chispa y de su pólvora, la mejor arma para matar al gallo en su propia casa.
El ‘7’ con alma de ‘9’ está dispuesto a comandar la clasificación para la próxima cita mundialista y eso pasa por agrandar su leyenda como máximo goleador de la historia de la selección española. Con el asturiano en forma y Cesc gafado, el amor de Vicente del Bosque por el sistema del ‘falso’ delantero centro debería transformarse en infidelidad, para así hacer más peligroso a un combinado nacional ya de por sí temible.

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