lunes, 18 de marzo de 2013

Jornada 28: El fin del fútbol gallego

No hace falta remontarse demasiado en el tiempo para recordar aquellos derbis Celta-Depor con magos del balón de la talla de Mostovoi, Djalminha o Fran. Ahora ya no hay jugadores de ese nivel en los derbis gallegos, y el que más destaca en el Celta, Iago Aspas, decidió rematar de cabeza la cara de Marchena. A falta de balón, una cabeza es lo más esférico que hay a mano. Peor habría sido que decidiera lanzar una patada al rostro del defensa deportivista. O tal vez no, nunca lo sabremos. El último derbi, aunque con la emoción de siempre y la tensión y rivalidad en el ambiente, pudo haber representado el suicidio del fútbol gallego en la Liga BBVA. Para los deportivistas la victoria contra el gran rival puede significar un poco de esperanza, pero la realidad es que, antes de comenzar el encuentro, el único equipo con aspiraciones reales a la salvación era el Celta. La derrota le aleja un poco más de la línea de flotación y ambos conjuntos se hunden sin remedio. La absurda expulsión de Aspas puso clavos en las ruedas de su equipo y, además, su ausencia en futuros encuentros complica mucho la vida a un Celta ya de por sí necesitado. Y como colofón al drama del fútbol de Galicia, las imágenes de Hugo Mallo haciendo gestos obscenos en la grada dirigidos a los aficionados rivales como si se tratara de un adolescente. Una escena que refleja fielmente la lamentable situación de los equipos gallegos, más centrados en sus disputas regionales que en luchar por volver a ser grandes equipos a nivel nacional.

Pablo Incausa García

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