sábado, 23 de marzo de 2013

Helada de primavera

Quizás fue el cambio de estación. Un frente frío procedente de Finlandia, directo al estómago de nuestros internacionales, instalados en la primavera desde que se ganara la Eurocopa de Austria y Suiza, allá por 2008. Los focos centrados en el partido del próximo martes en Saint Dennis, y ese clima de optimismo permanente, que habitualmente desemboca en relajación, en forma de cáscara de plátano tirada en la acera dispuesta a ser pisada para hacerte patinar.
A esta hora, hay que dar gracias por poder hablar de patinazo y no de caída. Conquistar París no es empresa fácil, pero tampoco un imposible. España sigue varios pasos por delante de Francia y el tropiezo finlandés es el mejor acicate para recuperar aquello que permite demostrar una superioridad futbolística evidente con respecto a todos tus rivales: motivación.
Esa que volvió a perderse en el aire a la hora de mover el balón con rapidez en el día de ayer. Con todo el equipo finlandés defendiendo metidos en su área casi todo el encuentro, los desmarques y la velocidad de circulación fueron las asignaturas pendientes en un día en el que, seguramente, Pedro hubiese aportado más jugando una cantidad mayor de minutos. También Navas. En definitiva, sacrificar dos centrocampistas y usar extremos para abrir la defensa. No es lo mismo un centro de Arbeloa (jugador totalmente prescindible en días como el de ayer) que uno del jugador del Sevilla.
Los laterales profundos son una obligación para la selección española y el choque ante Finlandia supuso también la pérdida del mejor de ellos, en ese sentido. Jordi Alba se lesionó y, junto a Silva, que recibió una tarjeta amarilla que acarrea sanción, ya ha abandonado la concentración de La Roja. Turno para Monreal. El actual jugador gunner no es tan rápido como el pequeño futbolista catalán, pero está capacitado para suplirle con máxima garantía por muy dificultoso que sea el escenario.
Francia no se cerrará con el descaro de los finlandeses pero, presumiblemente, dejarán la posesión del balón a España (el empate les vale), por lo que es de vital importancia no cometer errores como el de Juanfran, en la ida disputada en el Vicente Calderón. Quizás sea la hora de recuperar el eslogan que nos llevó (en el subsconciente) a conseguir el primero de los éxitos de esta época gloriosa: “¡Podemos!”

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