lunes, 25 de marzo de 2013

Favoritos y con dudas

A falta de tan sólo dos días para el crucial partido que enfrentará a la Selección Española y a Francia es momento de hacer autocrítica para encarar uno de los choques más determinantes de los últimos años. Determinante por el rival que se situará al otro lado de la medular, determinante por jugar fuera de casa y determinante porque otro mal resultado complicaría los objetivos de España. A pesar de que somos favoritos en el choque, las sensaciones que se vivieron en el último encuentro ante Finlandia no fueron nada positivas.
Toque de balón, juego vistoso, pero sin profundidad alguna. Y sin eso, los goles no llegan. El falso nueve de Del Bosque, bendito invento el del salmantino, sirvió en la última Eurocopa para sorprender a muchas de las selecciones que se cruzaron en el camino de los nuestros, pero ahora la eficiencia del jugador destinado en esa posición no es la mejor. Cesc Fábregas no está contando últimamente con la confianza de su entrenador y su estado de forma se ha visto mermado en este tramo final de temporada. A su “ausencia” se ha sumado la de otros jugadores cuyo rendimiento físico no es el mejor por distintos motivos. Las lesiones y las suplencias son el peor enemigo. Xabi Alonso, Xavi o Puyol son algunos a los que la carga de partidos les está haciendo muy cuesta arriba estos meses de liga. Por otro lado, Villa, Cesc o Albiol no cuentan con los minutos necesarios para afrontar con garantías un encuentro de este calibre.
Quizá el Guaje sea la excepción de entre los hombres que han jugado menos de lo esperado este año. El delantero asturiano puede ser decisivo en el choque frente al país vecino. Junto a él, la movilidad de Iniesta, la chispa de Silva o Cazorla y la verticalidad de Navas o Pedro, deberán ser los puntos fuertes a los que nos tendremos que agarrar. Ya no valen las especulaciones.
La probable recuperación de Alonso y Hernández para el encuentro de este martes dotará al juego de La Roja de ese signo de identidad que paseamos por las dos últimas Eurocopas y por el Mundial de Sudáfrica. Con ellos sobre el campo las cosas se ven de otra forma. Ambos ejercen de líderes dentro y fuera del vestuario, ante la ausencia del primer capitán, y además son dueños y señores del ritmo que los suyos han de imprimir al juego.
Enfrente tendremos a una selección gala sedienta de venganza por los malos resultados cosechados ante los nuestros en los partidos previos al último Mundial. Ya nos pusieron las cosas difíciles en el partido de ida en el Estadio Vicente Calderón. En aquel enfrentamiento, en el lejano mes de octubre, los de Del Bosque no merecieron más de lo que obtuvieron, a pesar de que Cesc fallara un penalty, ya que los galos ofrecieron un fútbol directo y con unas bandas tremendamente agresivas al ataque.

Y eso volverá a pasar en el Estadio Saint-Denis de París. Benzema, Valbuena, Ribéry, Ménez o Giroud son algunos de los nombres propios que intentarán complicar la clasificación a España. Sin embargo, ellos lo saben: somos mejores. Ya no hay miedo ante las selecciones grandes porque ahora los nuestros son el equipo a batir. Aún así, no se permitirán relajaciones. El cabreo de Don Vicente en el partido ante Finlandia es un claro ejemplo de que los nuestros están ante un abismo del que ellos mismos pueden salir. Sólo ellos, sólo con su juego.

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