domingo, 17 de marzo de 2013

El Madrid ganó cuando quiso

Minuto seis, gol de Nsue y algunos viejos fantasmas de esta temporada comenzaban a intuirse en el ambiente. El miedo y un leve sonido de viento recorrían las más de 60.000 almas que anoche presenciaron el encuentro en el Estadio Santiago Bernabéu. Parecía otro partido más que se le complicaría al Real Madrid, más aún cuando el juego pobre, lento y en el que el único atisbo de luz lo ponía Luca Modric, reinaba en los primeros minutos del partido. Menudo partido el del croata.

Pero nada más lejos de la realidad. Este Madrid, al menos el de ahora, juega y gana cuando el guión lo requiere. Los partidos ganados frente al FC Barcelona en las últimas semanas y la eliminación frente al Manchester United le han dotado de una seguridad pavorosa. El gol que rompía el 0-0 en el marcador no asustó ni lo más mínimo a los blancos. La situación reinante en el campo, no así en las sensaciones del respetable, era la de una total tranquilidad. “Tranquilos que lo mejor está por llegar”, parecían pensar los once que saltaron al campo madrileño. Ellos parecían sabedores de que lo que en esos primeros minutos ocurría sobre el verde no iba a quedar plasmado en el resultado final. Higuaín en el minuto 15 ponía las tablas, pero Alfaro en el 21 volvió a dar un golpe encima de la mesa.

Parecía que Mou no había sabido espabilar a sus pupilos en la charla previa al partido.Quizás no imaginaron que enfrente se encontrarían a un rival irrespetuoso en un feudo acostumbrado a amedrentar a todo aquel que pisa la alfombra de césped casi inmaculado que posee el templo de Chamartín. No fue el caso del Mallorca. El club bermellón plantó cara desde el inicio y no pareció pensar en el lugar en el que estaba. Otros en su lugar, asisten acongojados al choque, incluso minutos antes de salir del hotel de concentración.

Sin duda, ayuda mucho en esta labor de descaro y soltura en campos de esta índole, el contar con jugadores de la talla de Giovani dos Santos y de Tomás Pina. Los dos futbolistas fueron de lo mejor que pasó anoche por el Santiago Bernabéu. El mejicano enmudecía al público asistente, consciente siempre del peligro que suponían todas las llegadas del ex del FC Barcelona. Gio es pura dinamita arriba y sus internadas fueron un constante quebradero de cabeza para la zaga blanca. Del otro lado, Tomas Pina ofreció un auténtico recital de cómo robar, de cómo distribuir y de cómo mantener la estabilidad de un equipo. El joven centrocampista manchego es una de las perlas de nuestra liga, a pesar de competir en un club que este año lucha por no descender. Anoche, frente a la medular blanca pudo él solito, pero su ausencia en el juego de su equipo coincidió con la remontada de los locales.

El choque llegó al final de la primera mitad con la desventaja del Real Madrid en el marcador. Los de Mou se fueron al descanso perdiendo por la mínima y evidenciando un problema en los balones por alto. Dos centros al área, uno de ellos de lanzamiento de córner, dos goles. Parecía que el poderío por alto de Ramos y Varane, anoche compañeros en la defensa blanca,  que tanto y tanto han repetido los medios de comunicación últimamente no daba señales en el juego defensivo. Pero la sensación de preocupación, a pesar del mal resultado, seguía sin aparecer.

Con el inicio de los segundos 45 minutos pareció saltar una liebre por la que los galgos hambrientos de José Mourinho salieron ansiosos de venganza. Nada parecía lo mismo. El Madrid tomó la iniciativa y el balón se convirtió en su más preciado tesoro. Los cambios de Özil y Benzema por Morata y Arbeloa parecieron surtir el efecto deseado. Los de Chamartín ofrecieron un once nunca antes visto. Con Varane y Pepe en el centro de la zaga y un atípico Ramos en el lateral. Por delante, Modric asumía a la perfección el papel de timón del equipo, mientras Özil y Kaka’ enlazaban con una delantera letal: CR, Higuaín y Benzema.

Y con ellos en el campo llegó el mejor juego del Madrid. La máquina comenzó a carburar y los goles empezaron a llegar. Ronaldo empataba, el Cruyff de los Balcanes con un gol de bella factura adelantaba a los suyos en el marcador y el Pipa de nuevo y Benzema ponían el definitivo 5-2 en el luminoso. Seis minutos y fin del partido. En el minuto 58 los blancos ya habían solventado la papeleta que no habían querido en la primera mitad. La salida de Alonso al terreno de juego ya no supuso nada. El donostiarra saltó con el partido solucionado. Su equipo siempre superior, pero jugó cuando quiso. No se vivieron momentos de temor en ningún momento del parido, si no que la sensación de tenerlo todo controlado reinó desde el pitido inicial. Esas son las pequeñas cosas con las que cuentan los denominados grandes.

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