viernes, 8 de marzo de 2013

Barkero es la esperanza de este Levante

El choque de ida de los octavos de final de la Europa League fue difícil para el Levante, un equipo que está acostumbrado a jugar con rivales que le plantean partidos radicalmente distintos al que dispuso el Rubin Kazan. El equipo ruso no quiso el balón en ningún momento y fue el Levante quien tuvo que llevar el peso del partido. Ardua tarea para un conjunto formado por milicianos, poco amigos del juego combinativo. No obstante resulta curioso que los rusos fuesen capaces de imponerse al Atlético de Madrid.

Pero entre ese grupo de gregarios disciplinados destaca la presencia de un hombre que juega al fútbol sin ensuciarse las botas. Mientras sus compañeros se miden en cientos de batallas por ganar un balón que les dé la salida rápida al contragolpe, él ilumina el juego de su equipo con esa zurda maravillosa capaz de deshacer cualquier entuerto. Porque José Javier Barkero aprendió a jugar al fútbol en lugares donde no es fácil encontrar virtuosos en el manejo del balón. La Segunda División española le enseñó que para dar patadas y destruir juego ya tiene a sus diez compañeros. Él es el encargado de servir el banquete y elegir las etiquetas de los vinos, que diría Rubén Bertomeu, valenciano, como el Levante.

75 minutos aguantó su físico el magnífico derroche de su privilegiada imaginación. Durante ese tiempo nos regaló acciones que saben aún mejor, si sobre el campo vemos que hay jugadores del corte de Sergio Ballesteros o David Navarro. El principal beneficiario de tal derroche técnico fue Obafemi Martins, que se hartó de intentarlo sin éxito, pero con un pundonor y una calidad superlativos, crisis contractuales al margen. El nigeriano demostró que su compromiso sobre el césped es incuestionable y JIM lo sabe, por eso no quiso ni escuchar hablar de una hipotética salida del jugador con destino a la MLS.

Por parte del Rubin Kazan poco que destacar. Un equipo serio y riguroso del centro del campo hacia atrás e inocente en su vanguardia. Con un Rondón totalmente desaprovechado, ya que no existe conexión posible con los hombres de la medular, apenas crearon peligro hasta los minutos finales. El propio jugador venezolano dispuso de la ocasión más clara del partido, con un precioso testarazo que se estrelló en el larguero; y casi en el tiempo de descuento, Natcho culminó un vertiginoso contragolpe con un remate al palo con un remate desde la frontal.

Desde el punto de vista disciplinario hubo dos jugadas polémicas. La primera tuvo como protagonista a Sergio Ballesteros. Incomprensiblemente, el trencilla estimó que fue el jugador valenciano el receptor de la acción y expulsó por segunda amarilla a Amsaldi. Pero la realidad fue que se trató de un choque fortuito al que Ballesteros acudió, cual tanqueta, con una fuerza desproporcionada (una vez más) e impactó con su rival. Solo dos minutos después (54’), Míchel realizó una espeluznante entrada con los tacos por delante a Karadeniz, que a punto estuvo de acabar en lesión grave.

Finalmente empate a cero que deja todo abierto para el partido de vuelta. Los de Juan Ignacio Martínez esperan que el equipo ruso no especule con el resultado y, ante su afición, plantee un partido diferente, exponiendo más que en la noche de ayer. Por ahí pasan las opciones de los granotas, cuyo fuerte es ese juego rápido de contraataque. Es ahí donde Martins y Barkero pueden desequilibrar la balanza.

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