sábado, 2 de marzo de 2013

Barça: reacción o muerte

No hay mejor radiografía del estado del FC Barcelona que el estúpido cruce de cables de Valdés con el árbitro una vez finalizado el partido. La desesperación corriendo por las venas del hoy capitán del Barça y el de siempre, en el banquillo, con fuego por dentro: en primer lugar, por el nefasto partido de su equipo y en segundo, por el pisoteo del brazalete de un jugador que abandonará el club, probablemente, el próximo mes de julio. Conociendo el comportamiento de Carles Puyol tanto dentro como fuera de los terrenos de juego, me parece obvio que las ganas de abofetear a Valdés en ese momento eran las mismas que cualquier aficionado del equipo culé.
Porque ese tipo de reacción no es la que necesita el Barça. El mejor equipo del mundo no se construyó fuera del tiempo reglamentario, sino con el balón en juego, casi siempre en los pies de los que visten de azulgrana, desplazándose de un jugador a otro a una velocidad, en ocasiones, pasmosa. No hace tanto tiempo de eso. Esta temporada, el Barça ha jugado partidos a muy alto nivel, sobre todo desde el anuncio de la recaída de Tito Vilanova. Casualidad o no, la ausencia de liderazgo está pesando claramente, y, como en ocasiones anteriores, es el momento de sacar algo de orgullo que recupere parte de aquellos gloriosos días. Del cambio de actitud dependerá la supervivencia del bloque de cara al año próximo. En caso contrario, se hará necesaria una renovación profunda, tanto en el campo como en el banquillo.
A la poca profundidad y la apatía de los últimos encuentros, en el partido del Bernabéu los futbolistas del club catalán añadieron un nuevo ingrediente insípido: conservadurismo. La conformidad del equipo con empate a uno en el marcador desborda pantanos de preocupación entre la ‘culerada’. Eso a nivel colectivo, ya que en el apartado individual, lo que sigue sobresaliendo es la persistencia en la dejadez de Messi. Su gol no puede disfrazar la inoperancia del argentino en los tres partidos clave de esta temporada (pasividad que se puede hacer extensible al resto del bloque blaugrana, en el que únicamente se salva Andrés Iniesta).
Por su parte, el Madrid a lo suyo. Esfuerzo, suficiencia, solidez y gol. Pocos se imaginaban tan poco sufrimiento en un enfrentamiento directo contra el eterno rival. Incluso, Mou se permitió el lujo de reservar a Cristiano Ronaldo de cara al vital partido del martes en Manchester ante el United, pero al portugués le bastó media hora para poner el partido patas arriba y zarandear la tranquilidad del empate, convirtiéndolo en victoria blanca, aunque no marcara el gol del triunfo.
Indiscutiblemente, el ‘7’ madridista es el mejor futbolista del momento, y por sus botas pasan la mayoría de las opciones del Real Madrid de conquistar Old Trafford el próximo martes. Segunda parada en la ‘Ruta Balón de Oro 2013’ que el bueno de CR inició la pasada semana en el Camp Nou. Si el portugués quiere romper la hegemonía 'Messiánica' en el palmarés del premio individual por excelencia, la regularidad en forma de machadas sobre los terrenos de juego más imponentes de Europa ha de ser infalible.
Como epílogo de estas líneas, me parece imposible obviar lo que la mayoría pensamos al visionar el último de los Clásicos de la presente temporada (si la Champions no lo remedia): el tostón al que asistimos fue tan grande como el nivel de seguimiento que habitualmente tiene este partido. Seguramente condicionado por la diferencia en la tabla clasificatoria, pero coñazo gigante, no obstante. Porque un Clásico sin nada en juego no es lo mismo.

No hay comentarios :

Publicar un comentario