miércoles, 20 de febrero de 2013

¿Te acuerdas de… Finidi?

FINIDI GEORGE, LA SOMBRA JUGUETONA
El paso de los años, de los partidos, va dejando la huella de equipos históricos. En la actualidad, tenemos a un FC Barcelona de leyenda y un Real Madrid de los más potentes que se recuerdan. Junto a ellos, el EuroMálaga de Pellegrini que ya es parte de una competición tan laureada como la Champions. El Atlético de Madrid de Simeone, Falcao, Diego Costa o Gabi, entre otros. Además, fuera de nuestras fronteras, a día de hoy, podemos asegurar haber presenciado el proyecto de un Manchester City reestructurado a base de petrodólares que reina en la Premier junto a sus vecinos del United. En Alemania, el temible Bayern que en estos últimos años ha recuperado su esencia de equipo grande o la gran sorpresa de las últimas temporadas de la Bundesliga, el Borussia Dortmund de Jürgen Klopp y compañía. Todos ellos, poseen razones más que suficientes como para ser recordados con el paso de los años, bien por su fútbol, bien por los jugadores que integran esas plantillas.
  
Nuestro protagonista fue parte de muchos de estos históricos, de esas escuadras que siempre quedan en nuestra memoria. ¿Quién no recuerda al Ajax de Ámsterdam campeón de Europa en la 94/95? ¿Y al Betis de Champions que finalizó segundo en la temporada 1999/2000? ¿La selección nigeriana de los 90? Por no mencionar al Mallorca con Luis Aragonés en el banquillo que entró en Champions, tras quedar terceros en la liga regular. ¿Quién no se acuerda de esos equipos? Pues bien, Finidi George estuvo en todos ellos. El jugador nigeriano fue parte de esas grandes plantillas de los años 90.
Finidi George (Port Harcourt, Nigeria, 15 de abril de 1971) nació en un país que se recuperaba por aquel entonces de una gran guerra, de un conflicto bélico que dejó al país africano muy tocado socialmente. La Guerra Civil de Nigeria, también conocida como Guerra de Biafra ponía su fin tras tres años de hambrunas, enfrentamientos y genocidios. En ese ambiente, en el de un país que intenta recuperarse, nació un futbolista diferente, especial. Nació Finidi, el del Betis, el del sombrero cordobés. 

Su nacimiento como jugador profesional se produjo en su país natal. Allí se forjó en los clubes más humildes de la zona, como el Sharks Port Harcourt, donde debutó, y el Calabar Rovers. De allí fichó por un grande de Europa, el Ajax. Sin duda, el club holandés es de los mayores valedores del fútbol africano. Muchos son los ojeadores del club de Ámsterdam que dedican gran parte de su trabajo a encontrar joyas en ese continente. Si hacemos memoria, por sus filas han pasado jugadores que dieron sus primeras patadas a un balón en aquel continente de tierra áspera y seca.
Su llegada a la Eredivise coincidió con, probablemente, el mejor Ajax de Ámsterdam de la historia, con permiso de aquel que deslumbró en los 70 con Cruyff a la cabeza. En el banquillo ya destacaba un Louis Van Gaal que supo agrupar a una serie de jugadores emblemáticos para aquella entidad y que luego fueron saliendo a los mejores clubes de Europa. Finidi se hizo enseguida con un hueco en la banda derecha, presentando su velocidad y su potencia desde el primer momento. Junto a él, algunos nombres que componían aquella gran plantilla eran: Jari Litmanen, Ronald y Frank de Boer, Frank Rijkaard, Overmars, Seedorf, Van der Sar o Kanu, entre otros. Esa plantilla de la 94/95 arrasó en la liga holandesa, se proclamó campeón de la Copa de Europa, de la Supercopa de Europa y de la Intercontinental. Pero los números en la liga son dignos de recordar, ya que están al alcance de muy pocos. De los 34 partidos, ganaron 27 y empataron el resto, quedando invictos todo el curso.
Pero aquel equipo cayó, tras ese gran año, en un momento de decadencia y la plantilla se fue desquebrajando. La derrota en la final de la Liga de Campeones de 1996 ante la Juventus de Turín fue clave para la marcha de muchos de estos futbolistas. Finidi puso rumbo a territorio español. Grandes de nuestro país pretendieron hacerse con sus servicios, como el Real Madrid o el FC Barcelona, pero al final fue el Betis de Lopera y sus más de mil millones de pesetas, precio que pagó por él, lo que hizo que el nigeriano viajara hasta tierras andaluzas. El Benito Villamarín le recibió con los brazos abiertos. Llegaba un flamante campeón de Europa y, sin duda, un jugador especial. Le llamaron La sombra juguetona, así anunciaba su entrada en el terreno de juego el speaker bético.

Con el conjunto verdiblanco cuajó su mejor año en el aspecto personal. En cuanto a títulos no pudo alzarse con ninguno, pero sus números fueron los de un jugador grande. En las cuatro campañas y sus 130 encuentros logró 38 tantos, jugando además la final de Copa del Rey en 1997, la cual acabó perdiendo frente al FC Barcelona. Fue un auténtico quebradero de cabeza para los clubes más importantes de España que sufrieron en más de una ocasión su gran calidad. El beticismo disfrutó con su juego y con sus celebraciones. Siempre había un sombrero en el corner del Villamarín esperando su gol. La temporada 1999/2000 vino con la consecución del descenso del Betis a Segunda División tras un año a olvidar.
Luis Aragonés se fijó en él y le fichó para el RCD Mallorca, donde entrenaba. El nigeriano afrontaba una nueva etapa, tras haber sentido el cariño de una afición que veía cómo se iba uno de sus jugadores más queridos. En el club balear volvió a vivir una época dorada de otra entidad. El conjunto bermellón firmó en ese año la mejor temporada de su historia, acabando terceros y clasificándose para la fase preliminar de la Liga de Campeones, donde cayó frente al Molde noruego. En aquella plantilla destacaron hombres como El Caño Ibagaza, Nadal, Eto´o, Engonga o Luque, entre otros. Tras ese buen año, donde anotó cinco goles en 35 partidos, se marchó a probar suerte a Inglaterra, concretamente al Ipswich Town donde jugaría entre 2001 y 2003.
En Inglaterra culminó un buen año, pero poco a poco fuer perdiendo su mejor versión, eclipsandose a sí mismo, al gran Finidi que había sido clave en Ámsterdam, Sevilla y Mallorca años antes. Su vuelta al Mallorca supuso el fin de sus días como futbolista, colgando las botas con 33 años. 
Uno de los grandes. Estamos ante uno de los mejores jugadores que han pasado por nuestra competición, uno de esos futbolistas que, sin saber por qué, dejan huella en nuestra consciencia futbolística. Finidi protagonizó los mejores momentos de los clubes donde estuvo y de su selección, la nigeriana. Con él en sus filas, Las Águilas Verdes se convirtieron en una de las mejores selecciones africanas de toda la historia, con papeles muy destacados en el Mundial de EEUU de 1994 y en el de Francia de 1998. Además, los Rufai, Okocha, Ikpeba, Oliseh se hicieron con la Copa de África de 1994 consiguiendo el, por aquel entonces, segundo título para Nigeria. Otro título más para Finidi, toda una leyenda en la historia de nuestra liga, de Europa y de África.

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