miércoles, 13 de febrero de 2013

Tres minutos que pueden valer un milagro

Nadie apostaba un duro por este Valencia, nadie que viera los 90 minutos reglamentarios hubiese pensado que el equipo ché podría llegar vivo a la vuelta de estos octavos de final de la Champions. Aquellos aficionados que abandonaron el campo antes del pitido final se perdieron, posiblemente, lo mejor del encuentro o, al menos, la mejor cara de sus jugadores.
Garra, carácter y personalidad. Esas fueron las tres cosas que les faltaron a los valencianistas en todo el partido. La primera mitad fue el resultado del planteamiento por el que apostó Ernesto Valverde: toque y posesión. Con un centro del campo ocupado por Banega, Tino Costa y Parejo la idea no podía ser otra. El Valencia tuvo la posesión (más del 60%), pero no consiguió asustar a su rival en los primeros 45 minutos. Sólo tres faltas y ni un solo tiro a puerta a pesar de su dominio del esférico. Por su parte, el equipo parisino parecía estar de paseo por Mestalla, dando el balón al conjunto local y esperando para poder demostrar toda la pólvora que tienen arriba. Y así pasó: dos arreones, dos goles.
Da mucho miedo la línea ofensiva de Ancelotti. Sin duda, la delantera formada por Pastore, Lavezzi, Lucas Moura e Ibrahimovic puede situarse entre los 4 ó 5 mejores ataques de Europa. Ellos fueron los protagonistas de un PSG que renunció a la posesión, sabedores de que no les hace falta para ganar encuentros. Les bastaron dos jugadas aisladas para hacer dos goles. El primero, de Lavezzi, de tiro lejano con algo de ayuda de Guaita y el segundo, de Pastore, tras jugada de Moura, que dejó sentado a un Guardado que sufrió mucho con las internadas del brasileño.
En partidos como el de anoche es donde se ven las carencias de un extremo reconvertido en lateral, más aún cuando enfrente se encuentra un motivado y notable Lucas Moura. El ex del Sao Paulo deslumbró sobre el terreno de juego. Sin duda, Florentino Pérez se echaría las manos a la cabeza por no haber podido disputarle el fichaje este invierno al club francés, que convirtió al internacional con la canarinha en el fichaje más caro de un brasileño, 43 millones de euros, arrebatando tal distinción a su compatriota del Chelsea, Oscar.
La retirada a vestuarios resultó menos efectiva de lo normal. La arenga que tuvo que emplear el Txingurri en el descanso para motivar a los suyos no dio sus frutos hasta casi el final del choque. Los cambios eran toda una declaración de intenciones: Valdez y Canales por Jonas y Banega. De esta manera, los pupilos de Valverde renunciaban a la posesión que buscaban en el planteamiento inicial del partido para emplear un fútbol más directo y vertical. Un Plan B que tampoco funcionó por la insistencia de los valencianistas en conducir en exceso el balón. En los tres y cuatro toques que los locales empleaban para llegar a la meta de Sirigu, los de Ancelotti, casi a uno solo, atentaban contra la portería de Vicente Guaita una y otra vez. Fácil, muy fácil se les ponían las cosas a los visitantes. Llegaban antes a todo, debido también a que Les Parisiens iban más fuerte a los balones divididos. En resumen, más metidos en el encuentro.
Pero todo giró casi 180 grados con el tiempo reglamentario acabado. Una falta en el centro del campo, un centro al área, un gol y una expulsión. Casi más de lo que había ocurrido en todo el encuentro, al menos más de lo que había sacado de provecho el Valencia. Tres minutos y todo cambió. Mestalla volvió a meterse en el encuentro, a esas alturas se empezaba a intuir el ya habitual sonido de viento, y su equipo en la eliminatoria. Tras el gol de Rami, que remató un lanzamiento perfecto de Tino costa, Ibrahimovic volvió a hacer de las suyas. El sueco, tras justa expulsión por una dura entrada a Guardado, dejó a su equipo con diez en el tiempo añadido y, peor aún, sin su presencia para el partido de vuelta en el Parque de los Príncipes. Veremos cómo responde el equipo ché a una eliminatoria que tuvieron perdida los noventa minutos.

No hay comentarios :

Publicar un comentario