domingo, 10 de febrero de 2013

En torno a Mou

Primer apunte: José Mourinho es el mejor entrenador del mundo. No es nada nuevo, pero no viene mal recordarlo de vez en cuando. Al que lea esta afirmación y no esté de acuerdo, un par de cosas que decirle: en primer lugar, ojo al palmarés del portugués y, en segunda instancia, tranquilo, ya que tu deseo de leer proclamas anti-Mou se verá satisfecho en algunas de las próximas líneas.
Detesto seguir escribiendo obviedades, pero, insisto, igual a algunos se les han olvidado ciertas premisas. En fútbol, lo más importante es ganar (más si cabe cuando hablamos de clubes como Real Madrid y Barça), y para ello se contrató a José Mourinho: con su tercer año de contrato aún en curso, una Copa del Rey, una Liga BBVA y una Supercopa de España han sido los trofeos que The Special One ha conseguido con el club de Chamartín.
Ahora bien, su contratación no deja de ser un remedio anti-Barça. Para el Real Madrid era inaceptable que su máximo rival dominase como lo venía haciendo hasta la llegada de Mou. Luchar contra el mejor equipo de la historia del fútbol exige sacrificios que Florentino Pérez asumió desde el momento en el que optó por incorporar al espléndido técnico portugués. Desde el mismo instante en el que Mourinho firmó su contrato con el Real Madrid, el presidente blanco sabía que estaba hipotecando el escudo del club más laureado del fútbol mundial y todo lo que representaba: la historia, la camiseta, la idiosincrasia y el futuro del Real Madrid puestos a los pies de, probablemente, la única persona capaz de alterar la paz y el orden futbolístico del Fútbol Club Barcelona.
Desde mi nacimiento, familiares simpatizantes del Real Madrid siempre hablaban del señorío, caballerosidad y el buen nombre de su equipo. Valores que solían ir cosidos al escudo, del mismo modo que el espíritu de remontar y de no rendirse jamás por muy adversa que sea la situación que se presente. En la actualidad, este último aspecto es el único que permanece  vigente en el club, aunque con matices. Si la coyuntura no fuese la actual (con el Barça en la cima del fútbol mundial), José Mourinho hubiese dejado de ser entrenador del Real Madrid en el momento en el que dijo que “La Liga me parece prácticamente imposible” debido a la diferencia de puntos reinante entre el equipo blanco y el azulgrana. No hace mucho, Bernd Schuster fue destituido al apuntar que no era posible ganar en el Camp Nou a sólo varios días de disputar un clásico.
Al señorío y la nobleza institucional le han sustituido las provocaciones constantes, las quejas arbitrales frecuentes, tanganas, cruces dialécticos con otros entrenadores (posteriormente solucionadas), enfrentamientos entre cuerpo técnico y plantilla, encierros con periodistas (más propios de 'El Padrino' que de un club de fútbol) y situaciones similares e igualmente embarazosas para una institución pulcra hasta que en verano de 2010 supeditara su destino a la forma de trabajar de Mou.
Es una ecuación simple: títulos por imagen. Seguramente, cada socio del Real Madrid tenga su opinión sobre si es positivo o negativo sacrificar de esta manera algo conseguido a lo largo de la extensa historia blanca. No obstante, los matices de las mismas se pierden, absorbidos por las dos corrientes enfrentadas que existen a día de hoy en la afición madridista: los pro y los anti-Mou. El gris se ha esfumado entre tanto blanco y negro. Para unos, el portugués cuenta por aciertos todas sus decisiones, mientras que para los otros la metodología del técnico es totalmente errónea. Lo único que tienen en común es que ninguno de los dos bandos es capaz de reconocer aspectos que defienda el grupo ideológicamente contrario. Lo explico con un ejemplo.
Los seguidores de Mourinho han desarrollado cierta animadversión hacia el capitán del Real Madrid, Iker Casillas. La decisión de hacerle suplente, incomprensible para muchos, es justificada por los madridistas pro-Mou como un toque de atención para el portero por un supuesto bajón en su rendimiento, difícilmente apreciable para muchos de los aficionados al fútbol. Sin embargo, Casillas fue atacado por los que hace unos meses le consideraban El Santo. Sinceramente, el portero del Madrid fue, es y seguirá siendo el mejor del mundo durante años, pero, como todos, siempre tuvo fallos y aciertos. Mou ha conseguido destacar con sus palabras los errores de Iker por encima de sus paradas, pero lo cierto es que después de la lesión del capitán, el recién fichado Diego López se ha hecho con la titularidad indiscutible de la portería del Madrid, por delante de Adán, sustituto de Casillas durante su suplencia. Cada uno puede pensar lo que quiera, pero justificar la no titularidad de Iker por un descenso en su productividad sobre el terreno de juego es de ingenuos.
La negación no es inferior en el bando anti-Mou, que no comulga con ninguna de las decisiones que el técnico portugués toma desde el banquillo. Aún a pesar de los buenos resultados obtenidos contra el Barça, son continuas las críticas que arrecian cada vez que ambos equipos se enfrentan. Tachan el estilo del equipo de defensivo, cuando la realidad es que la única manera de ganar a un equipo como el Barça es al 'estilo Mou': presión, velocidad y alta intensidad defensiva.
A lo que quiero llegar con esto es que no todo es blanco o negro. José Mourinho no es un dios ni el diablo (tampoco lo son Guardiola, Vilanova, etc, que ya os veo venir). Criticar a Mou alguna decisión no es el fin del mundo, y tampoco reconocerle méritos cuando los merece. El de Setúbal puede hacerlo bien o mal, pero lo único que parece claro es que el madridismo difícilmente celebrará títulos si la división en torno al cuerpo técnico y al equipo persiste. Al fin y al cabo, la Copa del Rey y la Champions League son opciones reales si ambas partes se proponen luchar juntos para conseguirlas.

6 comentarios :

  1. "Cada uno puede pensar lo que quiera, pero justificar la no titularidad de Íker por un descenso en su productividad sobre el terreno de juego es de ingenuos"

    El mejor entrenador del mundo, ¿tira piedras a su tejado no sacando a los mejores cada partido? Él los ve entrenar, y sea lo que sea que pase extradeportivamente, me cuesta pensar que quiere arriesgar su cabeza sentándolo si está increiblemente bien.

    En cuanto al señorío y caballerosidad, también es señorío defender a sus jugadores a capa y espada, y poner a cada persona ajena al club donde se merece. Ojalá los entrenadores anteriores hubiesen dado la cara por el equipo como él, a lo mejor a esta hora él no estaría aquí.
    Es el Juanito que la afición quiere como jugador, personificado en un entrenador, raza, coraje, pelea, calidad y madridismo.

    DM

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    1. Me parece que un entrenador, además de ganar, ha de caracterizarse por tener una templaza impropia de jugadores que se mueven en edades que van desde los 18 hasta los 34 años (más o menos). Por eso, comportamientos como quejarse por un córner que no es o por una tarjeta no mostrada al rival me parecen innecesarios, sobre todo porque ese comentario se puede volver en tu contra.
      Lo de encerrar e intimidar a un periodista mejor ni lo comento, porque tiene tela...

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  2. Buen articulo. Mou es muy bueno, pero envidioso de lo exitos de la roja y sus jugadores. No entiende que jugadores de Barna y Madrid se lleven bien.

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    1. No creo que sea una cuestión de envidia, sino una mala relación personal (a saber por qué motivo) con Casillas.

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  3. Buff, una entrada de las que a mí me gustan... con polémica, aunque con coherencia... probablemente hace unos meses hubiera defendido a Mourinho a capa y espada, pero como creo que es razonable cambiar de opinión cuando la persona a la que defiendes se vuelve loca, pues ya no puedo defenderle de todo. No me pareció bien la suplencia de Casillas (el fichaje de D. López ha demostrado que no era lógico), ni la presión que ejerce dentro del club, ni el comportamiento con la prensa, ni tampoco los insultos, los lloriqueos, las quejas sobre los árbitros, que estemos donde estamos en la liga... sin embargo, me parece que dentro del vestuario es alguien diferente, es un buen entrenador (el mejor sin duda), me gusta cuando defiende su forma de jugar, me gusta que haya plantado cara al barça, me gusta escucharle en una rueda de prensa completa sin seleccionar solo los totales que convienen, me gusta que sea realista, pero no que se dé por vencido... y por encima de todo, mientras esté en el Madrid me gusta por que es el entrenador de mi equipo (lo que no le excluye de las críticas, pero sí de las ofensas y los abucheos por mi parte)

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    1. Está bien que sepas ver virtudes y defectos en la trayectoria de Mourinho como entrenador del equipo del cual eres aficionada. Es, precisamente, a lo que me refiero. No hace falta ser ultra, ni para apoyarle ni para criticarle. Como todos, hace cosas bien y otras, mal. Por eso, no entiendo que le mitifique cuando gana un título ni que se le martillee cuando pierda dos partidos seguidos.

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