viernes, 22 de febrero de 2013

En Sabadell tienen una tacita de plata: Abraham Paz


La carrera deportiva de algunos futbolistas está muy ligada a los errores que haya cometido en su trayectoria. La de nuestro protagonista de esta semana es realmente particular. Gaditano, cadista hasta la medula, capitán del equipo de sus amores, Abraham Paz vivió una de las peores experiencias que pueden suceder en el mundo del fútbol. Una pena máxima que resolvía el futuro del equipo de toda su vida. Desde los once metros, Paz decidía si el Cádiz se mantenía en la Liga Adelante o descendía a Segunda B. Si dos centímetros en la vida real no son nada, en el fútbol cuentan y mucho y fueron los que significaron el descenso de los amarillos a la división de bronce. Pero como el destino a veces es caprichoso, ese verano este defensa de 33 años natural del Puerto de Santa María, fichó por el equipo cuyo estadio había sido el origen de sus pesadillas, El Hércules de Alicante y el Rico Pérez.

Como jugador del equipo alicantino, las aspiraciones de Abraham Paz subieron como la espuma. Pasó de luchar por evitar el descenso a jugar por ascender. Lo tuvo en sus manos las dos primeras campañas, con una de las mejores plantillas de Liga Adelante que haya tenido el Hércules. Pero la mala suerte, de nuevo, se alineó con Abraham Paz. Por eso, tras tres temporadas defendiendo la camiseta blanca y azul, decidió cambiar de aires y enrolarse en un proyecto muy ambicioso, el del Cartagena.

Pero los malos momentos no cesaron para el gaditano. Con una gran plantilla, los problemas no cesaron en ningún momento de la temporada. Cambio de entrenadores, el propietario del equipo amenazando con no pagar las nóminas de los jugadores.. Esto provocó que el Cartagena entrara en una racha de resultados negativa. Y aunque a punto estuvo de evitar el descalabro por el descenso del Villarreal, el Cartagena acabó hundiéndose a Segunda B.

Entonces, Abraham Paz pensó que debía escoger bien el lugar donde iba a jugar. A sus 33 años no quería sufrir más descensos y el Sabadell y su entrenador Carreras le ofrecían un inmejorable lugar para demostrar su calidad en la zaga. Y en ello está, siendo el líder del equipo, con su gran juego aéreo y asumiendo la responsabilidad si es necesario desde los once metros. Esos once metros que han guiado su carrera deportiva para lo bueno o para lo malo.  

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