jueves, 28 de febrero de 2013

Costa enerva a toda Sevilla

Ya lo decían Los del Río. Sevilla tiene un color especial, y desde anoche también para Diego Costa, concretamente el negro. El delantero brasileño completó la faena y ayer terminó por desquiciar a la otra mitad de la ciudad (la eliminatoria de cuartos de final enfrentó a Atlético de Madrid y Betis). Esta vez no fue un salivazo, sino varias marcas en su cuerpo en forma de golpes, con mención especial a los de Medel y Kondogbia, ambos huéspedes del vestuario varios minutos antes de que Teixeira Vitienes diera por concluido el encuentro, lo que Costa se llevó a casa por parte de sus rivales, fruto de su trash talking habitual.
No obstante, y a pesar de esto, Diego Costa es un atacante indigesto para cualquier defensa. Es como un alimento en mal estado: a simple vista parece inofensivo, pero después ataca hasta dejarte casi KO en menos de lo que canta un gallo. Ayer, decidió el partido en primera instancia, con un gol y una asistencia magnífica a Falcao, para después dedicarse bregar, molestar a todos y cada uno de los defensas sevillistas. El resultado final es rotundo: el Atlético jugará la final contra el Real Madrid, mientras que el equipo hispalense acabó con dos futbolistas menos sobre el césped y solo podrá optar a conseguir una plaza para la Europa League la temporada que viene.
El Cholismo ha calado hondo. Los jugadores, afición y directiva del Atleti creen en él ciegamente. Si echamos la vista atrás, resulta impensable que estos sean los mismos futbolistas que se arrastraban domingo tras domingo en los campos de la Liga BBVA con Manzano en el banquillo. Simeone les ha puesto a hervir la sangre hasta teñir de rojo las cuencas de sus ojos. Son insaciables y no hay mejor rival para terminar de explotar que el Real Madrid en una final de Copa del Rey. Sirva como ejemplo la manera de defender de Arda Turan, algo inaudito en uno de los miembros de honor del club de ‘genios pasotas’ que abundan por los campos de fútbol. Simeone le ha destrozado la doble nacionalidad finlandesa y ha hecho brotar en él la sangre turca. Con la ausencia de Diego, era lo que hacía falta en el equipo para mantener el nivel. Por el contrario, Adrián es la excepción que confirma la regla. El talentoso delantero gallego ha desaparecido de las alineaciones colchoneras, y todo apunta a una posible salida al término de la presente temporada.
Sin duda, otro Atleti hubiera hecho gala de su fama de ‘pupas’ en el partido de ayer. Tras el 0-2, el arreón del Sevilla, con un Navas hiperactivo y desequilibrante, hubiese arrollado a los equipos de años anteriores. No con el Cholo. Simeone exige actitud 90 minutos más el descuento. Si no se pueden hacer más goles, se saca al rival del encuentro de otra manera (Diego Costa es la opción habitual). Pura Copa del Rey es lo que pudimos ver anoche en el Sánchez Pizjuán. Un partido trepidante, en el que un equipo acuciado por las necesidades propias de haber perdido el partido de ida se lanza a atacar con lo que tiene, y más cuando el resultado se pone más cuesta arriba también en el choque de vuelta. Una vez más, me pongo a pensar en cruces a partido único y solo puedo maldecir por enésima ocasión a los mandatarios de la RFEF y a su falta de visión empresarial y, por lo tanto, incompetencia.
El Atlético de Madrid se basa en actitud. Su juego no enamora, sí el sacrificio. Es este último el que alienta gargantas en el Vicente Calderón, el que permite que la afición esté tan metida en el encuentro como los propios jugadores. El duelo está servido. Un derbi madrileño en el que existen muchas cuentas pendientes (sí, Diego Costa está en la pomada otra vez) y que tendría que disputarse también en Madrid. Tendría que haberme ahorrado la última oración, pero cuando hablo de la incompetencia de la RFEF es por algo. Ya solo quedan dos meses y medio para uno de los partidos más bonitos del año futbolístico.

2 comentarios :

  1. Va a estar calentito el Sevilla - Atlético de la jornada 32.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, por norma, ya es un partido de tensión, no me quiero imaginar el de la vuelta. Les estarán esperando...

      Eliminar