lunes, 28 de enero de 2013

Manchester descansará y el City hará caja

Se acabó. Mario Balotelli cierra otra etapa más en su corta pero intensa carrera. El delantero italiano abandonará en los próximos días la disciplina de los sky blues tras dos temporadas y media llenas de altos, bajos y mucha polémica. Su nuevo destino: el AC Milan de Berlusconi, club que parece haber primado la calidad del jugador sobre su rebeldía dentro y fuera del campo.
Desde su debut en las categorías inferiores del Lumezzane, Balotelli mostró su fuerte carácter y sus dificultades para afrontar las normas del club. Su infancia, llena de problemas de integración y de malas compañías, hizo que Super Mario se refugiara en un carácter agrio y difícil de manejar. Y así hasta ahora. Sus maneras le han traído más de un problema a lo largo de sus días como futbolista en todos los clubes por los que ha pasado.
En el Inter de Milan pasó de ser la joya de la cantera y un valor de futuro a un problema del que tuvieron que deshacerse. Allí vivió sus mejores momentos como profesional, ganando tres ligas (2007, 2008 y 2009), una Supercopa de Italia en 2008, una Copa de Italia un año después y, su mayor triunfo, la Liga de Campeones con Mourinho en el banquillo en la temporada 2009-2010. Sin duda, allí se hizo jugador desde abajo y, su indiscutible calidad, le convirtió en uno de los grandes de la Serie A.
Nadie discute el tesoro que albergan sus botas, pero es su poca inteligencia la que le ha impedido convertirse en uno de los mejores del mundo. Su llegada al Manchester City era una misterio del que muy pocos pudieron sacar conclusiones. El destino era el idóneo para acabar con su mala fama y comenzar su lanzamiento al estrellato. Equipo en auge que apostaba por él y por acabar con la tiranía del Manchester United y Chelsea en la Premier Legue a base de libras. En el mismo año llegaron un gran número de efectivos que dieron un salto de calidad al club inglés. Yaya Touré llegó del Barcelona por 30 millones de euros, David Silva del Valencia C.F. por algo más de 28 millones y Dzeko, Boateng, Kolarov y el propio Balotelli completaron el año. El grupo inversor Abu Dhabi United Group for Development and Investment iba en serio, aspecto que demostró nada más llegar en 2008 desembolsando 43 millones de euros por Robinho al Real Madrid.
Su llegada a Manchester fue ilusionante para los aficionados citizens que fueron perdiendo poco a poco las ganas de tener al italiano en sus filas. Sus desplantes, peleas, humillaciones públicas o enfrentamientos con rivales y compañeros empezaban a estar a la orden del día. La llegada de Mancini parecía la medicina para calmar a la fiera, pero nada más lejos de la realidad. El técnico transalpino avivó más la llama de Super Mario y con él como manager Inglaterra ha vivido los momentos más rebeldes del delantero. Además, el distanciamiento del técnico vino con demostraciones públicas en las que en más de una ocasión mostró su descontento y la frustración que a veces provoca el trabajar con el todavía delantero del City.
Su periplo inglés llega a su fin. El acuerdo con el Milan parece casi cerrado, haciendo realidad una de las polémicas que le acompañaron cuando militaba en las filas del eterno rival: el Inter de Milan. En aquel momento había fuentes que aseguraban que Balotelli tarareaba el himno rossonero en el vestuario y que era asiduo a visitar las gradas de San Siro cuando jugaba el equipo vecino. Además, esto cobró mayor importancia cuando salió en un programa de televisión con la camiseta milanista con su nombre mientras militaba en la disciplina nerazzurra. Ese parece ser su nuevo destino. A Allegri le espera un duro trabajo por hacer si quiere que los aproximadamente 25 millones de euros (17 más Kevin Prince Boateng) en los que se cifra su fichaje sean rentables. Motivos para desconfiar no le faltan, pero la ilusión de conseguir la mejor versión de Mario se presenta como el principal punto de motivación en la disciplina del club de San Siro.

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