viernes, 25 de enero de 2013

El Málaga hace más grande al Barça

El FC Barcelona ya está en semifinales de la Copa del Rey. El club azulgrana dejó por el camino a un señor Málaga que dio la cara en los dos partidos de la eliminatoria, poniendo las cosas muy difíciles al actual líder de la Liga BBVA. Las semifinales de la competición ya tienen los emparejamientos cerrados con un Madrid-Barça y un Sevilla-Atlético de Madrid del que saldrán los dos finalistas de este torneo del KO. Ambos choques asegurarán una final merecedora de este trofeo que en los últimos años está contando con momentos dignos de las competiciones grandes.
Como se suele decir: para ganar hay que dejar por el camino a los mejores. Eso pensarían por Can Barça cuando acabaron el encuentro de anoche. Los andaluces se dejaron el alma sobre el verde hasta el último momento, poniendo contra las cuerdas a los culés tanto en la ida en el Camp Nou (2-2) como en el partido de vuelta de anoche en la Rosaleda. Pellegrini supo sacar el máximo partido a su equipo para asustar y mucho al conjunto catalán, haciendo que por momentos fuese inimaginable una victoria culé. Hasta en dos ocasiones remontaron el marcador en contra para mostrar sus credenciales en la eliminatoria. Sin embargo, este Barça es mucho Barça. Cuando parecía que las cosas se le iban a poner muy negras, dos jugadas de tiralíneas y dos goles que alejaban a los malaguistas de su sueño de disputar por primera vez en su historia unas semifinales de Copa del Rey.
Con todo esto y con un empate a dos en el partido de ida, el FC Barcelona visitó La Rosaleda. El campo anoche se engalanó como en sus mejores días, como en aquellas noches de gloria futbolística a las que se empiezan a acostumbrar por el sur. Los pupilos blanquiazules saltaron a comerse a su rival, pero la pegada de los culés golpeó primero. Don Pedro, anoche omnipresente, puso la eliminatoria de cara, al menos durante tres minutos. Este fue el tiempo que tardó Joaquín, cómo está de enchufado el del Puerto, en poner las tablas en el marcador. Así se llegó al descanso. La machada era posible. Este año todo es posible por allí.
Los segundos 45 minutos empezaron con un dominio aplastante de los, anoche, chicos de Roura. Con un Xavi al que parece imposible desprender el balón del imán de su bota al mando, los culés empezaron a tirar del juego combinativo que les caracteriza. Simple, fácil y efectivo. Así juegan los blaugrana y arrasan allá por donde van. La Rosaleda no iba a ser menos y, a pesar de lo que pareció con el empate a dos de Santa Cruz que anulaba el 1-2 de Piqué, el sueño fue bonito mientras duró. Poco a poco, los visitantes comenzaron a hacer suya la casa ajena, así hasta el 2-4 final. Injusto castigo para un Málaga que vio cómo su afición les agradecía el espectáculo ofrecido.
A pesar de la derrota, el sabor de boca es más dulce que amargo. La sensación de ser el único equipo de la tabla clasificatoria que puede plantar cara a esta plantilla de leyenda es todo un orgullo. Málaga debe sentirse orgullosa de su Málaga. Desde los primeros minutos del encuentro de ida, se vio a un conjunto andaluz dispuesto a poner las cartas sobre la mesa. Ellos se han ganado su sitio tanto en la Liga BBVA, como en la Champions League por méritos propios. Nada había sido casualidad y el Barça anoche pudo dar buena cuenta de ello.

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