jueves, 24 de enero de 2013

El Florentino más visceral

7 a.m. Florentino Pérez enfureció tras contemplar la portada del diario Marca. 11 a.m. Florentino Pérez se acercó a su monumental biblioteca y desempolvó su viejo Manual del buen directivo. Ahí estaban las respuestas a las dudas que le acechaban. Repasó los puntos más importantes y se ajustó el nudo de la corbata antes de partir hacia Concha Espina. La expectación era máxima y los rumores se desataron. Todo apuntaba hacia una hipotética destitución del técnico y manager general, José Mourinho, que finalmente no se produjo. Con puntualidad británica compareció el presidente ante los medios de comunicación. Gesto severo y mirada digna pero cansada. Era el momento de defender al Real Madrid.

Florentino hizo lo que todo padre de familia haría ante una amenaza exterior: defender al clan. Para él, la primera de Marca es una amenaza para la institución del Real Madrid y como máximo responsable actuó en consecuencia desmintiendo la información con un ademán visceral inédito hasta la fecha. Desde un punto de vista directivo y empresarial fue una actuación ejemplar. Acusó a dicho periódico de “intentar desestabilizar” al club y proclamó la unión del madridismo para alcanzar los objetivos marcados.

No quiso entrar el constructor en otros temas que están en el candelero. Por eso se echó en falta una defensa a ultranza de la figura de su entrenador. En ningún momento le ratificó en el cargo, lo que, sin duda, es una evidencia de que las aguas bajan más revueltas de lo que quiere aparentar. Era el momento de despejar las dudas sobre la situación de Mourinho y Florentino apenas mencionó su nombre en un par de ocasiones. Asimismo, anunció futuras comparecencias ante los medios de comunicación.

La maquinaria madridista siguió funcionando a lo largo del mediodía y, acto seguido, en la página web del club se publicó un comunicado de los dos capitanes, Ramos e Iker, en la misma línea que el presidente. De manual. ¡Chapeau!

Quizá Florentino Pérez piense que esto es lo mejor para el Real Madrid. Es lógico. Hay cosas que no le gustan pero tiene que tragar. Hipotecó el futuro del club a los caprichos de un técnico que no tiene el bien común como prioridad. Basta con echar la vista atrás y recordar algunas de sus declaraciones: “Es la peor derrota de mi carrera” (tras la derrota en el Camp Nou hace dos temporadas). Siempre el “yo” por delante del “nosotros”. Pero el máximo responsable está entre la espada y la pared tras haberle renovado su contrato por dos años más (hasta 2016). El futuro de Mourinho va inevitablemente unido al de Florentino. Él le dió las llaves del club. El portugués podría arrastrarle en su caída. Por eso el presidente aún intenta mantener el barco a flote.

Sin embargo, la imagen del Real Madrid está sufriendo un daño irreparable en las últimas fechas. Nadie pone freno a las fechorías del clan portugués (Rui Faria ha sido expulsado ya cuatro veces en dos años y medio). Se echó en falta una actuación igual de contundente que la de hoy el día que un periodista fue cobardemente intimidado en la privacidad de un cuarto oscuro. El señorío del Real Madrid quedó en evidencia ante la falta de un comunicado oficial tras tamaña canallada. Aquel día sí se desestabilizaron los cimientos de la entidad merengue.

¿Está la imagen del Real Madrid en el peor momento de su historia?

Veremos cómo responde mañana el Diario Marca.

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