domingo, 6 de enero de 2013

Cristiano también lidera en los malos tiempos

Las aguas bajan revueltas en el Real Madrid. División es la palabra que mejor define a la afición del equipo blanco en estos momentos. Dos bandos, los defensores de Mourinho y los de Casillas, enfrentados en un conflicto que está ocultando momentáneamente las carencias futbolísticas que está mostrando el conjunto dirigido por el entrenador portugués, y cuya consecuencia más inmediata son los 16 puntos de diferencia en la Liga BBVA con respecto al FC Barcelona, líder de la competición.
Contra la Real Sociedad, en unas circunstancias adversas debido a la temprana expulsión de Adán, solo el carácter ganador, ambición y talento de Cristiano Ronaldo pudo convertir lo que parecía un pinchazo seguro en una victoria épica.
El Real Madrid ya no arrolla como acostumbraba a hacer el pasado año. En condiciones normales, el resultado ante la Real hubiera sido 4-1 ó 5-0. El juego vertical y ataque constante han cesado, y ya cualquiera cree que puede ganar al club blanco. Ante el bache de juego que atraviesa el equipo madrileño, los contraataques, arte que dominan los conjuntos entrenados por Mourinho como nadie, fueron la tabla de salvación de un grupo en el que varios de sus pilares no acaban de ofrecer el rendimiento que deberían. Mención especial merece en este apartado Xabi Alonso, visiblemente cansado y cada vez con menos trascendencia en el juego ofensivo del Madrid. Otro de los futbolistas con más talento del equipo, Özil, alterna minutos brillantes con otros de total desaparición. Su irregularidad parece llevar el camino contrario al que los madridistas deseaban, y cada vez son más los altibajos en el juego del alemán. Además, Di María ha desaparecido de los planes del magnífico entrenador portugués, y ante la Real Sociedad no disputó ni un solo minuto. Otro aspecto inquietante es la incógnita sobre el futuro de Cristiano Ronaldo, ya que los rumores sobre una posible vuelta a la Premier League son cada vez más constantes y el crack portugués todavía no ha garantizado su presencia en el Real Madrid la próxima temporada.
Todo esto, unido a la probable desestabilización del vestuario por el pique entre Casillas y Mourinho, está resultando en un bajón futbolístico notable y la regresión del juego merengue, cuando la evolución natural, si nos basamos en los años anteriores realizados, era el ascenso de otro escalón más que permitiera al equipo optar a la consecución de un doblete en la temporada 2012/13 (que aún es posible, pero poco probable dada la imagen que lleva mostrando el equipo estos últimos meses). Si Mou e Iker no arreglan sus diferencias, este repentino cuestionamiento del máximo emblema del Real Madrid en la actual plantilla blanca puede ser el principio del fin de un proyecto que tenía el suficiente empaque como para discutir la hegemonía victoriosa de su máximo rival, el FC Barcelona.

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