martes, 11 de diciembre de 2012

Con Manolo Jiménez no se espera hasta el final

El Zaragoza empieza a resurgir de sus cenizas tras un comienzo de temporada un tanto dubitativo. La victoria de anoche (0-2) frente al Rayo Vallecano coloca al conjunto maño a siete puntos del descenso, alejando así, viejos fantasmas de años anteriores. Los goles de Zuculini en el minuto 20 y de Apoño en el 60 les dieron los tres puntos y tranquilidad posicionándoles así en la mitad de la tabla. La distancia con los puestos de abajo no asusta tanto cuando la diferencia con los de arriba es tan corta.
Tan solo cinco puntos separan a los de Manolo Jiménez de Europa. El técnico andaluz no quiere sustos de última hora. La recta final para ellos ya ha comenzado para evitar las prisas y la necesidad de puntos que ha imperado en cursos anteriores. El miedo al descenso, que ya el año pasado les provocó una recta final de temporada de infarto, parece haber concienciado a los jugadores. Ya nadie quiere sufrir y albergar la sensación del trabajo mal hecho. La plantilla parece que este año sí tiene las cosas claras y, a las alturas que vamos de liga, el traje de faena está listo para mancharse en el terreno de juego.
Los ingredientes se tienen. A la garra y entrega del míster, se suma la conciencia del grupo de jugadores. Los fichajes de este año suman y algunos, como Movilla, multiplican. El centrocampista madrileño se está marcando un temporadón en la recta final de su carrera. Anoche, frente a su ex equipo, acabó siendo aplaudido por la grada del Estadio de Vallecas en más de una ocasión. El de Leganés mantuvo en todo momento la posición, obstruyendo el juego del rival y haciendo jugar a los suyos. Precisamente fue eso lo que echó en falta el Rayo, el juego de Movilla que tanto les ayudó el año pasado.
Al buen fútbol que desplegó sobre el verde el conjunto maño se le sumó el partido gris oscuro, casi negro, que hicieron los de Vallecas. El conjunto que dirige Paco Jémez anoche no fue el mismo que este año está sorprendiendo por su juego fresco y diferente. Tan solo Leo Baptistao (capítulo aparte merece el otro Leo) intentó salirse de la dinámica negativa de su equipo anoche. El delantero brasileño lo intentó, siempre con poca fortuna, ante una defensa del Zaragoza muy bien armada. Apenas dejó huecos atrás, imposibilitando así la labor de Lass y del Chori Castro, que se golpearon una y otra vez con la zaga maña.
Aún queda mucho y la temporada es larga. Los 23 encuentros que quedan por delante no invitan a sacar conclusiones anticipadas. Pero el ritmo es bueno. La Romareda este año puede decir que ve a su equipo diferente. Todas sus líneas poseen efectivos de garantías, con mención especial a aquellos que ocupan los puestos de más arriba. El ya mencionado Movilla, Apoño, Montañés y Helder Postiga ven cómo su trabajo empieza a tener frutos. Los cuatro son pieza clave en su equipo y de sus botas están saliendo los mejores momentos del año. En su rendimiento estará, muy probablemente, el cumplir con los objetivos del míster: no dejar para mañana lo que se pueda hacer hoy.

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