miércoles, 21 de noviembre de 2012

Louis Van Gaal, un recuerdo "siempre negativo"

Habitualmente en el mundo del fútbol se suele argumentar que "los resultados mandan" a la hora de hablar sobre la decisión de los directivos de los clubes de destituir a sus entrenadores. Algunos las justifican así, otros aluden al juego del equipo y, en otros casos, simplemente a la mala sintonía del técnico con los jugadores, utilleros u otros empleados del club.
 
Suelen importar poco los logros alcanzados por dichos entrenadores en temporadas anteriores (en ocasiones separadas por solo unos meses) para mandar al paro al encargado de llevar un grupo de futbolistas hacia el éxito deportivo. El ejemplo más reciente de este suceso lo hemos conocido esta misma mañana: Roberto Di Matteo ha dejado de ser entrenador del Chelsea tras perder ayer 3-0 ante la Juventus y dejar al club londinense en una situación complicada en su lucha por clasificarse para octavos de final de la Champions League. Esta destitución llega tan solo seis meses después de que Di Matteo llevara al equipo blue a ganar dicha competición por primera vez en su historia. Seguramente, los aficionados del conjunto inglés así lo recordarán, y no por el pobre juego realizado por sus futbolistas en el tiempo en el que ha ocupado el puesto de entrenador, o así debería ser.
La consecución de títulos tampoco garantiza el hecho de dejar una huella imborrable en la historia de un club. Ni siquiera un buen sabor de boca entre los aficionados de dicho equipo. En este sentido, me viene a la cabeza el paso de Louis Van Gaal por el banquillo del Fútbol Club Barcelona. A punto de cumplirse diez años desde que el técnico holandés fuese destituido como entrenador azulgrana (en su segunda etapa), muchos son los que infravaloran su paso por el Barça, guardando el recuerdo de sus salidas de tono en sala de prensa (su mala relación con la mayoría de medios de comunicación era un hecho). Su discusión más sonada, esta:
No deja de resultar curioso que los aficionados al fútbol en España tengan presente esta salida de tono cuando estamos hablando de uno de los entrenadores más importantes del fútbol europeo. Así, al menos, lo dice su palmarés. El holandés ha logrado ganar 7 ligas (4 en Holanda, 2 en España y 1 en Alemania), 3 Copas (1 en Holanda, 1 España y 1 en Alemania), 1 Champions League, 1 Copa de la UEFA, 1 Copa Intercontinental y 2 Supercopas de Europa durante su carrera como técnico, que comenzó en 1986.
Además de estos títulos, en su haber cuentan también méritos intangibles como ser, en mi opinión, uno de los entrenadores que empezaron a construir el gran Fútbol Club Barcelona que los aficionados al balompié llevamos disfrutando ya unas temporadas. Él es el responsable del debut con el primer equipo blaugrana de figuras esenciales en la columna vertebral del equipo actual como son Víctor Valdés, Puyol, Xavi e Iniesta. Aunque en sus comienzos no contaran con demasiados minutos, Van Gaal fue el primero en darles la oportunidad de sentirse jugadores de élite.
Además, hasta hace unas jornadas, el equipo que dirigió en la temporada 97/98 tenía en su poder el meritorio récord de ser el Barça que mejor comienzo tuvo nunca en la Liga en sus nueve primeras jornadas (8 victorias y un empate), hasta que Tito Vilanova, Messi y compañía han conseguido batir dicho registro.
También en cuanto al sistema de juego, su 4-3-3 siempre estuvo en el recuerdo de muchos en cuanto Guardiola empezó a usar ese esquema de juego en sus primeras temporadas como entrenador blaugrana. No todo fue “siempre negativo” en lo que concierne a la relación Van Gaal-F.C. Barcelona: en su primera campaña en el club catalán (1997/1998), el holandés consiguió el doblete de Copa del Rey y Liga, mientras que en la segunda solo fue posible hacerse con el segundo título. Su tercer año como técnico blaugrana fue bien hasta la última fase de la temporada donde finalmente cedió en la Liga ante el Deportivo y fue eliminado por el Valencia en semifinales de la Champions. Su cuarta y última temporada de la primera etapa fue mala, y al final de la misma puso punto y final a su relación contractual con el Barça, junto a la salida de la Junta Directiva de Josep Lluis Núñez, su principal valedor.
Su segunda etapa en Camp Barça(2002-2003) fue aún peor, con prensa y afición en contra desde que se anunció su contratación. Duró solo unos meses, siendo destituido en enero de 2003 tras los malos resultados cosechados.
Altivo, confiado e inquebrantable en sus decisiones, su relación con los jugadores nunca fue su punto fuerte: Riquelme, Rivaldo, Víctor Valdés o Ribéry son algunos de los futbolistas con los que Van Gaal tuvo conflictos en diversas etapas de su carrera. Además de tener a prensa, (algunos) jugadores y a la afición (varias pañoladas en el Camp Nou) en su contra, también ha tenido que soportar las críticas de colegas de profesión como Johan Cruyff. El artífice del Dream Team no dejó pasar la oportunidad de atizar dialécticamente a Van Gaal cuando este fue elegido seleccionador de Holanda tras la dimisión de Bert van Marwijk al término de la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Van Gaal ya fracasó en su intento de llevar a la selección holandesa al Mundial de Corea y Japón (2002). Una catástrofe que, a la postre, le hizo dimitir de su cargo y que ha servido a Cruyff para criticar la decisión de volverle a contratar para dicho puesto.
La figura de Van Gaal es un ejemplo de lo mucho que tienen que trabajar los entrenadores también fuera del rectángulo de juego para conseguir armonía en el club que estén dirigiendo en este momento. Si comparamos los títulos de Rijkaard con los de Van Gaal en sus etapas como entrenadores del Barça, no observamos una diferencia abismal, cuantitativamente hablando, aunque es cierto que el primero de ellos sí consiguió la Champions como jefe del banquillo blaugrana. No obstante, el paso de Frank Rijkaard por otros equipos ha sido discreto, mientras que Van Gaal obtuvo éxitos con Ajax, Barça, AZ Alkmaar y Bayern Munich. Son muchos los técnicos que tienen mejor prensa a pesar de no tener un palmarés equiparable al del holandés, el cual ya se ofreció hace unos años para dirigir a la selección española en esta entrevista concedida al programa de Canal+, Fiebre Maldini: 

Estoy convencido de que mucha gente se llevaría las manos a la cabeza si Ángel María Villar contratase a Van Gaal como seleccionador español solo por el recuerdo “siempre negativo” que conservan del temperamental entrenador holandés, y preferirían, por ejemplo, a Miguel Ángel Lotina, cuyo currículum es bastante inferior al del peculiar técnico de los Países Bajos. Cuestión de simpatía.

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