jueves, 8 de noviembre de 2012

Cuando no se rema en la misma dirección

 
Dos equipos, dos situaciones totalmente diferentes. Donde en uno miran la clasificación desde lo más alto, en el otro no ven la manera de distanciarse de los puestos peligrosos de la tabla. Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid afrontan su jornada de Europa League de manera muy diferente. El Olimpic de Lyon y el Académica de Coimbra darán buena cuenta del momento que viven ambos conjuntos.
Desde el comienzo de la liga regular los dos equipos han visto cómo sus caminos se fueron separando poco a poco. El conjunto bilbaíno no es el mismo que deslumbrara el año pasado tanto en la Liga BBVA como en la Europa League, llegando a la final después de desplegar un verdadero repertorio de buen fútbol. Su juego fue alabado por todo aquel que comprende este deporte y sus intenciones para este curso eran sacar el máximo partido a un equipo que parecía haber encontrado su juego.
La llegada hace ya un año de Marcelo Bielsa a la disciplina del Athletic parecía el golpe de autoridad que el club vasco necesitaba para ocupar un puesto entre los grandes. Así parecía al final de la temporada pasada, pero el efecto Bielsa pasó y este año los de San Mamés viven una situación demasiado convulsa. La marcha de Javi Martínez en el mercado veraniego y la manifestación pública de Fernando Llorente de marcharse fueron el detonante. Ambos jugadores parecían no entender algunas de las ideas del entrenador argentino y a día de hoy parece que esa es la sensación que se vive en el banquillo de los leones. El fútbol que desplegaban sobre el verde ha dejado de ser el mismo, dando paso a un juego pobre y previsible.
La marcha de Javi Martínez y la ausencia en el once de Llorente hace mella en el rendimiento del equipo. La defensa ha visto cómo la ausencia del central navarro ha venido acompañada de 20 goles en contra en lo que va de liga. Un bagaje que les deja a tan solo tres goles del equipo más goleado, el Rayo Vallecano, y con tres goles más que el colista de la liga, Osasuna. Los resultados, tres victorias en 10 partidos, no acompañan y el entrenador empieza a perder crédito de cara a una afición que parece cansada de tanto enfrentamiento interno.
Situación mucho más dulce se vive en la capita española. La Europa League recibe al Atlético de Madrid, al club que ha hecho grande esta competición. Dos de tres ediciones son las que ha ganado el equipo rojiblanco. El conjunto del Cholo Simeone se enfrentará esta noche al Académica de Coimbra portugués en un partido que, a priori, parece ser un mero trámite para cerrar la clasificación. Los colchoneros disfrutan este año de las mieles del éxito con un puesto en la tabla clasificatoria más que privilegiado. Este año parece que sí. Los pupas dejarán de serlo de la mano de un atlético de corazón. El Cholo es lo que este equipo necesitaba. Garra y pasión son las cualidades que ha inculcado a sus pupilos el técnico argentino. Con él, el conjunto de la ribera del Manzanares ha encontrado la tecla del éxito para ir como un tiro a la obtención de cualquiera de los títulos que están en juego.
El equipo es lo que debería ser siempre, aquello que la afición, una de las mejores de este país, demanda desde hace tiempo. Hoy ver a su equipo es símbolo de satisfacción y orgullo. Desde que empezó el campeonato regular tan solo un club, el FC Barcelona, puede decir que les gana en todo. En puntos, tres más (28 a 25); en goles a favor, 10 más (32 a 22); y hasta en goles en contra, tan solo una vez más han perforado la meta de Víctor Valdés (12 a 11). Además del equipo culé, el Real Madrid ha conseguido hasta hoy tres tantos más que los colchoneros.
Todo funciona cuando el líder es acompañado de su manada, cuando el camino es el mismo y cuando las decisiones son asumidas por todos. Simeone cuenta con el beneplácito de su afición y, sobre todo, de los suyos. Aquellos que le responden en el campo y que, partido a partido, van sacando los puntos necesarios para seguir arriba. Por su parte, Bielsa va perdiendo aquello que gana el Cholo. Ni la afición, ni sus jugadores le siguen. El argentino rema al frente de un barco sin tripulación y sin pasajeros que va camino del naufragio.

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