jueves, 2 de agosto de 2012

La Rojita despierta viejos fantasmas

Luis Milla, seleccionador español sub. 21 / Mundo Deportivo
Lo habíamos olvidado. Los años en los que el fútbol, concretamente la selección española, suponía un intercambio de opiniones propias de charlas de tasca parecían acabados. Tras conseguir el hito de ser el mejor equipo de fútbol de la historia ya nada hacía prever malos tiempos para la escuadra nacional. Pero nada más lejos de la realidad. El fracaso estrepitoso de los Juegos Olímpicos ha levantado ampollas en los aficionados más críticos. El equipo olímpico se queda fuera con tan solo un punto y con el casillero de goles vacío.
Incapaces de hacer un solo gol. La delantera de la actual campeona de Europa sub.-21 no fue capaz de anotar en ninguno de los tres encuentros que disputó. Su último puesto en el grupo es el mejor reflejo del decepcionante trofeo que han hecho los de Milla. Sería egoísta achacar los males de los nuestros a los planteamientos del mister, pero sus alineaciones y sus ataques de entrenador, muy discutibles en algunas ocasiones, han pasado factura al juego de combinación visto en anteriores torneos. Ellos son los mismos que recogieron el testigo de la absoluta en el campeonato europeo de hace tan solo un año. En 2011 vimos como estos jóvenes jugadores, los mismos que ya hoy viajan hacia sus casas, dieron una lección sobre el verde, aspecto que en esta ocasión no pudieron repetir.
El partido frente a Marruecos, más de lo mismo. La Rojita no pudo maquillar con una victoria su paso por los Juegos. Mucho toque, sí, pero lentos, poco o nada verticales e imprecisos en los metros finales. Adrián no encontró su olfato goleador que le convirtió en el jugador español revelación de la temporada pasada. El asturiano estuvo más fallón de lo normal, aspecto que se acentuó con el poco gol del resto de los delanteros. Sin ellos, la selección no pudo hacer más. El buen momento de Muniain y de un Juan Mata estelar no sirvió para nada. El juego del  centrocampista del Chelsea no vino acompañado de resultados y de esta manera se queda sin poder redondear un año de ensueño. Lástima no haber podido cerrar mejor este curso en el que ha ganado los dos torneos continentales, de clubes y de selecciones, más importantes. La Champions y la Euro 2012 se quedan huérfanas sin una medalla de oro olímpica.
Con todo ello es momento de reflexionar. No es una cuestión baladí el pensar en que algo se hizo mal, pero estos mismos que hoy son el centro de muchas de las críticas de la prensa deportiva del país serán quienes mantengan el espíritu de La Roja. Ellos son la mejor generación venidera, la que nos hará mantenernos en lo más alto del ranking FIFA, la que nos mantendrá en la lista de principales favoritos para hacerse con las competiciones más importantes del continente y del planeta. No es momento de ventajismos. Ellos nos hicieron sonreír y creer en que el futuro con ellos estaba asegurado. Hoy es el momento de seguir creyéndolo.

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