viernes, 6 de julio de 2012

Un momento para aplaudirles a todos

Iniesta agradece los aplausos del público de Cornellá-El Prat / EFE
Hace dos años, en Sudáfrica, el fútbol español tocó techo cuando Andrés Iniesta recibió un pase de Cesc Fábregas dentro del área y, tras controlar el balón con la pierna derecha, esperó a que el esférico cayera para empalmar un disparo ante el que nada pudo hacer el guardameta Stekelenburg. Era la segunda parte de la prórroga de una final de un Mundial, el título con el que todos los aficionados españoles soñábamos desde hace tiempo, el más grande jamás creado en este deporte.
Inmediatamente, este tanto otorgó a Iniesta el título honorífico de 'héroe nacional', y no me cabe ninguna duda del total merecimiento del mismo. Los reconocimientos no se hicieron esperar y en cuanto comenzó la Liga BBVA en su temporada 2010/2011, prácticamente no hubo estadio que Iniesta no pisara con el Barça en el que no fuera aplaudido de manera casi unánime por el público del equipo contrario si Guardiola decidía sustituirlo durante el transcurso del encuentro.
Aunque ya he dicho que este reconocimiento es totalmente merecido, ya no solo por el talento futbolístico de Iniesta, sino también por su calidad humana, sí que creo que tanto aplauso para un solo jugador supone un menosprecio para el resto de la plantilla campeona del mundo con la Selección española. Cuando he comentado mis impresiones en público, he recibido respuestas del tipo “esos aplausos llevan implícito un reconocimiento a todo el equipo, pero se personifican en Iniesta por el gol”. La respeto pero no la comparto. Para ello, me baso en la sustitución que se dio en La Rosaleda durante el partido Málaga-Barça de la temporada 2011/2012, cuando Iniesta dejó su puesto a Pedro en el minuto 27 de la segunda mitad. La grada rompió a aplaudir al héroe de Fuentealbilla, como ya habían hecho la mayoría de aficiones españolas en partidos anteriores. Su sustituto, Pedro Rodríguez, también campeón del mundo, titular en semifinales y en la final, entró al terreno de juego en medio de una gran pitada. Para mi, totalmente injusto, y la prueba de que la gloria individual se ha alzado por encima del éxito colectivo que consiguió un grupo de 23 jugadores, independientemente del número de minutos que cada jugador disputara en el torneo.
Quiero redundar en la evidencia de que todos son responsables del éxito, y si bien Iniesta fue más decisivo que otros, no es menos meritoria la parada de Casillas a Robben o el pase de Fábregas al propio Andrés. De nuevo, La Roja ha conseguido un título con el que ha entrado en la leyenda al ser el primer combinado nacional que logra encadenar tres títulos seguidos (eurocopa, mundial, eurocopa). No se me ocurre mejor momento para rendirles tributo a todos los componentes del equipo que aplaudir a cada uno de ellos si son sustituidos en los partidos que jueguen fuera de casa durante la próxima Liga. Desde Albiol o Juanfran hasta el mismo Iniesta o Ramos, pasando por Xabi Alonso y Xavi. En definitiva, a todos. Cierto es que hay jugadores disputando las ligas de otros países y futbolistas como Casillas que difícilmente serán sustituidos en un partido. En este último caso, me sirve con que actitudes como la mostrada hace unos años por varios aficionados maleducados del Valencia no se repitan y respeten como se merece a un mito viviente del fútbol de nuestro país y líder indiscutible de nuestra selección hasta el día que decida retirarse. El respeto a los ídolos, y más siendo de un propio país, sería un buen síntoma para la salud de nuestro fútbol y una demostración para los niños que empiezan a aficionarse a este deporte.

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