viernes, 13 de julio de 2012

¿Te acuerdas de… Revivo?

EL HÉROE CELTIÑA DE ANFIELD 
Cromo de Revivo. Temporada 96-97 / Minuto 91
Un ascenso no es suficiente. Con el del Celta de Vigo en Primera División, retoma su posición en la élite uno de los clubes más importantes en el final de los años 90. Son pocos los que aún recuerdan el EuroCelta que lidió con los mejores equipos del Viejo Continente entre los que destacó su enfrentamiento con el Liverpool inglés. La próxima temporada los vigueses volverán por la puerta grande aunque su afición todavía ansía volver a aquellos maravillosos años.

Aquel equipo de gala era uno de los mejores onces que ha visto el equipo gallego y, probablemente, la liga española. Entre los nombres más destacados estaban Michel Salgado, Makelele, Mazinho, Karpin, Mostovoi, Penev, Juan Sánchez y, el mejor jugador israelí de la historia, Haim Revivo. El mediapunta era el de menos nombre de todos los que en aquel equipo militaban. Todos fueron saliendo de Balaídos a conjuntos de mayor rango excepto él que se fue en el año 2000 al Fenerbahçe turco. De su juego destacaba su lanzamiento de falta directo y la calidad que atesoraban sus botas. El mediocampo de aquel curso daba miedo.

La UEFA dio la posibilidad de que Europa viese la tensión que en esos grandes partidos se vivía en el aquel estadio. El Liverpool del 98 sufrió en sus propias carnes todo el potencial celtiña. El resultado final (3-1) provocó la rendición inglesa. Primero el Aston Villa, que cayó derrotado en segunda ronda 3-2 en el computo global, y los reds que fueron humillados en el partido de ida para corroborar su eliminación en la vuelta jugada en Anfield por la mínima. Allí reinó Revivo. El jugador israelí se marcó una jugada digna de muy pocos. Recibió, se marchó en velocidad, recorto dos veces hacia dentro y anotó con suma facilidad. Ese gol colocaba a su equipo en la siguiente ronda y a él en la historia del club vigués.


Haim Revivo jugó únicamente en su país, en España y en Turquía. De los tres países fue en el nuestro donde se hizo un nombre. Su salida del país con apenas 28 años le llevó a buscar nuevas experiencias en el país otomano. Llegó a jugar en los dos grandes (Fernerbahçe y Galatasaray), al igual que ocurriese en su país de origen (jugó en el Hapoel de Tel Aviv y en el Maccabi Haifa) pero eso no le permitió lucir como un jugador de su talla merecía. Europa, por tanto, perdió su fútbol cuando se marchó de Pontevedra. Años más tarde, concretamente cuatro, decidió colgar las botas con tan solo 32 años.

El Celta de Vigo vuelve a su casa, al lugar del que nunca tuvo que salir. La temporada que viene devolverá al escaparate futbolístico al conjunto gallego. Será complicado recuperar aquella imagen que un día consiguieron labrarse en este continente. Su grandísimo trabajo para ascender de categoría merece el mayor de los respetos, pero el nivel de exigencia labrado con los años de historia será un gran peso con el que los jugadores deberán convivir. La afición no olvida, España tampoco.


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