miércoles, 4 de julio de 2012

España encontró su filón

Jordi Alba celebrando su tanto en la final ante Italia / lainformacion.com
Con la Eurocopa en la mano, las conclusiones que empiezan a sacarse del torneo que acaba de terminar son muchas y variadas. Pero una de ellas es que la selección encontró la figura que durante años se le resistió. El lateral izquierdo ya ha llegado y parece que para quedarse. Jordi Alba ha sido, sin duda, uno de los mejores jugadores no solo de España, sino también del campeonato.

Ni Juanfran, ni Raúl Bravo, ni Pernía, ni Fernando Navarro
fueron dignos de portar esta camiseta campeona. Hasta la llegada de Joan Capdevila algo fallaba siempre en las alineaciones de La Roja. La izquierda suponía contar con un talón de Aquiles que muchos países contrarios conocían. El lateral, ex del Villarreal, ejerció a la perfección de lateral izquierdo. Allí cumplió a las mil maravillas hasta tal punto que tanto en la Eurocopa de 2008, como en el Mundial de 2010, fue el titular indiscutible. Nadie le peleó el puesto.
Sin embargo, llegó él. Como una moto, sin duda es lo que mejor le describe, el joven jugador catalán aterrizó en el once de Del Bosque. Al parecer él siempre supo que el lateral del Valencia iba a ocupar el flanco izquierdo. Profundidad, garra y mucha velocidad era aquello que Alba iba a aportar. Y cumplió. El ya jugador del FC Barcelona llega a la ciudad condal, a su casa, por un precio que a día de hoy es irrisorio. Su gran torneo ha triplicado su caché.
Han sido muchas las jugadas de gol que pasaron por sus botas y otras tantas ocasiones que se fueron al limbo. Él siempre llevó peligro al área rival y seguridad a la suya propia. Los días de Capdevila, lamentablemente, ya pasaron. Difícilmente volverá a vestir una camiseta que siempre sintió suya. El cambio generacional en la izquierda se cerró. No queda más que dar las gracias a uno de los jugadores que siempre dio todo por La Roja.
Por tanto, España cerró su once. Lo cerró de la mejor forma posible, con un título bajo el brazo. Y gran parte de culpa la tiene el dieciocho. El heredero del gran Capdevila. Las comparaciones, odiosas casi siempre, retratan al hoy ausente. Alba gana en todo. Hasta en carácter. El joven de Hospitalet posee ese puntito gruñón que tanto ayuda en la labor de un defensa. Esperemos deleitarnos con las vertiginosas internadas por banda izquierda del menudo jugador. Ya es leyenda viva de esta selección. ¡Bienvenido Jordi!

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