viernes, 1 de junio de 2012

¿Te acuerdas de... José Antonio Camacho?

FURIA ESPAÑOLA EN EL BANQUILLO
José Antonio Camacho, temporada 94/95 / Minuto 91
A una semana de que comience la Eurocopa de Polonia y Ucrania, los de Vicente Del Bosque se miden mañana a China en el último test antes de la cita continental. Por esto, y por el anterior partido ante Corea del Sur, hemos decidido modificar ligeramente el patrón de la sección y recordar, en esta ocasión, a un personaje futbolístico como entrenador y no como jugador. No es otro que José Antonio Camacho. El actual seleccionador de China estará siempre en el recuerdo de todos los aficionados españoles por el episodio vivido precisamente ante Corea del Sur en el Mundial de 2002, organizado conjuntamente por dicho país y Japón.
Clásico de los banquillos españoles desde principios de los 90 y uno de los entrenadores más impulsivos y pasionales que jamás haya visto en una banda, el técnico murciano logró hacernos creer a la mayoría después de la época de resignación vivida bajo el mandato de Javier Clemente.
Visto desde una óptica básicamente resultadista, la selección de Camacho nunca superó los cuartos en ninguna de las dos competiciones oficiales que disputó: la Eurocopa de 2000 en Bélgica y Holanda y el Mundial 2002 en Corea del Sur y Japón. No obstante, consiguió contagiar un espíritu batallador a todos los jugadores y también unir a una afición normalmente pesimista en torno a todo lo que rodeaba al combinado nacional, especialmente en la mala suerte en los partidos de cuartos de final.
El espíritu del que antes hablaba se vio fielmente reflejado en uno de los partidos más épicos que recuerdo haber visto. Se trata del encuentro  que disputaron España y Yugoslavia en la Eurocopa de 2000, y en el que a los de Camacho solo les valía ganar para pasar a cuartos. Tras ir por debajo en el marcador en tres ocasiones, ya con el empate a tres tantos y en el tiempo de descuento ocurrió lo siguiente:
Camacho y Guardiola celebrando / totalbarca.com
El remate de Alfonso es casi tan mítico como el abrazo de Camacho con Guardiola en la banda. Una lástima que en aquella ronda de cuartos se cruzara con España la selección francesa, liderada por Zinedine Zidane, que eliminó a España tras el fallo de Raúl desde el punto de penalti.
La mala suerte se cruzó con un grupo de jugadores capaces de alcanzar grandes cotas, como eran Cañizares, Hierro, Guardiola, Raúl, Urzáiz, Mendieta, Morientes, etc. Varios de ellos tuvieron la oportunidad de redimirse dos años después, esta vez en el torneo más grande que existe en el fútbol: la Copa del Mundo.
A la veteranía de jugadores como Nadal y Hierro, el liderazgo de Raúl, la magia de Valerón o la clase de Baraja se unían jóvenes con talento y desparpajo como Joaquín y la confirmación de estrellas como Casillas. Parecía un grupo perfecto para conseguir algo grande, y Camacho lo supo manejar a la perfección. La muestra fue la primera fase perfecta realizada por España, ganando a Eslovenia, Paraguay y Sudáfrica.
Ya en octavos de final, Irlanda se cruzó en el camino de los de Camacho, que tuvieron que recurrir a la agilidad de Casillas en la tanda de penaltis para pasar a la ronda maldita, donde todos pronosticaban un cruce con Italia. Pero eso no llegó a pasar gracias a la irrupción de uno de los equipos anfitriones, Corea del Sur, y de los árbitros, que la elevaron hasta semifinales.
Aquel 22 de junio fuimos muchos los madrugadores que a las 8:30 horas estábamos frente a la televisión para ver a nuestra selección hacer historia y colarse en semifinales de un Mundial de fútbol. No obstante, no contábamos con el árbitro: Gamal Al Ghandur. El egipcio y sus asistentes se convirtieron en la peor pesadilla del combinado español, anulando dos goles en los que no existió ninguna infracción, además de varios fueras de juego inexistentes que privaron a nuestra selección del triunfo. La impotencia fue el sentimiento unánime entre los españoles, personificada en las protestas de un Camacho y en la reacción de Iván Helguera al término de la tanda, cuando se dirigía a los linieres con el rostro inundado de rabia y frustración. Aquel fue el injusto final de Camacho como seleccionador nacional, ya que después del campeonato renunció al cargo.
Lo cierto es que aún hoy, en plena edad de oro del fútbol español a nivel de selecciones, todos nos acordamos de este castizo entrenador de Cieza. Su pasión y espontaneidad flotaban en sus inmensos charcos de sudor y en cada partido que comenta para los medios de comunicación, su grito en cada gol es el que cada uno de nosotros damos en casa cuando marca un mismo equipo. Su buen hacer siempre nunca será olvidado y su cercanía hará que siempre le recordemos con cariño.

1 comentario :

  1. Me has emocionado amigo...
    La verdad es que coincido contigo. Aquella selección (2002) estaba llamada a hacer historia, pues contaba con muchos jugadores que no eran peores que los que hoy se ponen 'La Roja'. El destino vestido de negro aquella mañana en el GMT+1 no quiso que los Joaquín, Baraja, Casillas, Raúl y compañía escribiesen con letras de oro las páginas más bonitas de la historia de nuestro fútbol. Lloré por el fútbol como nunca he llorado y como creo que jamás volveré a hacer.

    Como dices, Camacho representaba como nadie esa Furia Española que, afortunadamente, hoy en día no echamos de menos.

    Excelente texto, Javier. Tienes mi enhorabuena.

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