martes, 5 de junio de 2012

El camino hacia Primera: Celta de Vigo

BALAÍDOS VOLVERÁ A LATIR EN PRIMERA
Los jugadores celebrando con la afición de Balaídos / Daniel Gálvez Argibay

Daniel Gálvez Argibay. Por motivos éticos y legales la fiesta tuvo que retrasarse 90 minutos, pero la celebración del ascenso en Balaídos era sólo una cuestión de tiempo. A Celta y a Córdoba les servía este domingo un punto para cumplir sus objetivos en la última jornada de la Liga Adelante. Ni uno más ni uno menos. Y, evidentemente, como todo el mundo esperaba –Valladolid incluido-, el encuentro terminaría en tablas y sin un sólo tiro a puerta.
El partido fue un rondo de entrenamiento y ambos equipos no tuvieron el más mínimo pudor en demostrar que ni se les asomaba por la cabeza tirar por la borda lo ganado en 41 jornadas. Así pues, el trámite finalizó a las 21,16 horas, cuando el árbitro hizo sonar su silbato que provocó la explosión de júbilo en el Estadio Municipal de Balaídos y en media ciudad de Vigo. “¡Siiii, joder, ya lo hemos conseguido!”, gritaba el futbolista celeste Jonathan Vila mientras festejaba el ansiado ascenso a Primera División que el Celta llevaba buscando desde hacía ya cinco temporadas. “¡Ahora el año que viene hay que ganarle aquí al Real Madrid!”, exclamaba David Rodríguez.
Los jugadores comenzaron a correr por el terreno de juego todo lo que no habían tenido que correr durante los 90 minutos. Corros, manteos, bailes, y sobre todo una fantástica complicidad con los más de 30.000 espectadores que llenaban Balaídos. El más atrevido, Mario Bermejo, se puso un sombrero vikingo y lució una camiseta celeste con el nombre del doctor Cota, que lo recuperó de una lesión en la clavícula en un momento clave de la temporada. Otros como Iago Aspas o Cristian Bustos, difícilmente eran capaces de contener las lágrimas por la emoción, mientras de fondo escuchaban cantar A Rianxeira.
Tras quedarse la temporada pasada con la miel en los labios al caer en la tanda de penaltis del play-off de ascenso ante el Granada, los celestes llevaban la lección bien aprendida. Tenían que quedar entre los dos primeros clasificados para ascender de forma directa y evitar así una durísima fase de ascenso. A principio de temporada la afición celtiña no era demasiado optimista con el equipo de Paco Herrera. Las salidas de Michu y Trashorras al Rayo Vallecano, unido a la marcha del meta Ismael Falcón al Hércules (tres de los buques insignia de las últimas temporadas del Celta), no hacían presagiar nada bueno. Sin embargo, la llegada Oier, Mario Bermejo (8 goles) y sobre todo Fabián Orellana (13 goles), unido a la recuperación de Borja Oubiña y la explosión en el primer equipo de Álex López y Yoel, además del incombustible Quique De Lucas, han convertido esta temporada al conjunto vigués en el máximo goleador de la categoría con la friolera de 83 goles (23 de ellos obra del que sin duda ha sido la estrella del equipo y gran artífice del ascenso: el moañés Iago Aspas).
El Celta consiguió el ascenso a Primera División en la temporada 1991/1992 de la mano de Txetxu Rojo y con jugadores como Vladimir Gudelj, Patxi Villanueva, Jorge Otero o Fabiano. Pero la etapa más gloriosa comenzaría a partir de la campaña 1997/1998 con la incorporación del técnico Javier Irureta y  futbolistas como Valery Karpin, Míchel Salgado, Lubo Penev, Claude Makelele o Mostovoi, logrando en la temporada 2002/2003 una clasificación histórica para la Liga de Campeones. Sin embargo, el conjunto celtiña, a pesar de clasificarse para Europa varias temporadas se convirtió en un equipo ascensor, al bajar a Segunda División dos veces, la última en la temporada 2006/2007, pozo del que no consiguió salir hasta este domingo 3 de marzo de 2012. Con este ascenso el fútbol gallego vuelve a estar en la élite por partida doble con el regreso a la Liga BBVA del Deportivo de La Coruña. ¡Balaídos y Riazor son estadios de Primera!

Fotos por Daniel Gálvez Argibay

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