lunes, 14 de mayo de 2012

Villarreal y Sporting dicen adiós a la Liga BBVA

Godín consuela a Marco Rubén / Marca.com
Siempre es así. Unos lloran y otros ríen. Rojiblancos, amarillos, franjirrojos… Sabíamos que sería así. Lo que no teníamos tan claro era quiénes iban a ser los protagonistas de los lloros y quiénes los de las risas. Finalmente, Sporting de Gijón y Villarreal se unieron al Racing de Santander, completando así los puestos de descenso a la Liga Adelante.

Lo del Sporting era algo que se veía venir. Era el equipo que lo tenía más complicado, pues era el único que no dependía de sí mismo. Tenía que ganar y esperar a que perdiesen el Rayo y el Zaragoza. Algo muy complicado, si además le sumamos que tenía que imponerse a todo un Málaga de Champions. No hubo milagro. El equipo asturiano apenas inquietó la meta de Carlos Kameni y el Málaga se impuso a base de posesión de balón y llegadas por banda. Joaquín, que cuando está bien es uno de los mejores extremos del mundo, se hartó de poner balones a Rondón; Isco y Cazorla mantuvieron un nivel superlativo apareciendo en segunda línea; y Rondón fue una constante amenaza que finalmente logró el gol de la victoria. Bajó el Sporting de Clemente y no fue un drama. A nadie le sorprendió.

Sin embargo, la tragedia la vivimos en Castellón. El Villarreal de Miguel Ángel Lotina perdió 0-1 ante el Atlético de Madrid, merced a un gol del (ex)jugador rojiblanco Radamel Falcao. Excesivo castigo para un equipo grande y humilde al mismo tiempo. No obstante, el conjunto local pecó de conformismo. Pendientes de los otros resultados que en aquel momento le eran favorables, no buscó el gol con convicción, dejando pasar el tiempo incluso en los saques de banda. Si sales a empatar es probable que pierdas. El gol de Falcao y el de Tamudo en Vallecas enviaron al Villarreal a Segunda. Dramático. Es difícil de comprender que un club de la trascendencia del Villarreal en la última década se vaya a la categoría de plata sin haber ganado un solo título. Es la grandeza del fútbol.

Para encontrar la cara amable de la noche no fue necesario salir de la capital de España. Getafe y Vallecas fueron una fiesta. El Rayo Vallecano se enfrentaba al Granada, que también luchaba por evitar el descenso.  Tras los goles del Zaragoza, el conjunto madrileño estuvo muchos minutos virtualmente en Segunda, experimentando así la grandeza del fútbol anteriormente mencionada. En el minuto 76, Víctor Sandoval quemó sus últimas naves y dio entrada a Raúl Tamudo, que entró sin hacer ruido. Así es Tamudo, que no ha participado mucho este año, pero que se reserva para las grandes ocasiones. Cuando todo parecía visto para sentencia, el jugador catalán logró de cabeza un gol de los suyos, de pillo y en claro fuera de juego, que encendió Vallecas y apagó Villarreal. Tras el gol, la locura: invasión de campo y el Rayo y el Granada que se aferraron a Primera. Todos felices.

Y el otro escenario de la alegría, hablando de la permanencia, vivió la culminación de la gesta del Real Zaragoza. Lo logró Manolo Jiménez. Supo enganchar a unos jugadores condenados para que trabajaran en la misma dirección, en pos del milagro de la salvación. En un partido raro que acabó con cuatro expulsados (Sarabia, M.Torres y Miku por el Getafe; y Dujmovic por el Zaragoza), los de Jiménez se impusieron a un Getafe salvado por 0-2, con goles de Apoño (que se confirma como el mejor lanzador de penaltis de la liga) y Postiga. Fue mejor el Zaragoza, que trasladó La Romareda a las gradas del Coliseum Alfonso Pérez al grito de “¡Sí se puede!”. Hizo más méritos para ganar, pues su necesidad era infinita. Con eso y poco más se impuso a un Getafe apático y sin personalidad que jugó el partido por obligación.

Tras 38 partidos, es cierto que cada uno tiene el puesto que se merece. No se puede hablar de una acción puntual en el último partido, pues ésta es tan importante como aquel gol mal defendido de la séptima jornada o aquel penalti fallado a principios de la segunda vuelta. Pero sí que es cierto que el descenso del Villarreal nos duele a todos. Un club de Champions en 2011 que acaba en Segunda División. Las lesiones y la carga de partidos en diferentes tramos de la temporada se cebaron con un equipo con las cuentas al día. Aunque esto último parezca una obviedad, no es algo de lo que puedan presumir muchos clubes de la máxima categoría del fútbol español.

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