viernes, 18 de mayo de 2012

¿Te acuerdas de… De Pedro?

LA ZURDA DEL MAL CARÁCTER
Cromo de De Pedro. Temporada 96-97 / Minuto 91
Han sido pocas las zurdas que han deslumbrado tanto en nuestro país como lo hizo la de Javier De Pedro. El jugador de la Real Sociedad deslumbró a la afición española en el final de los años 90 y principios del 2000. Uno de los principales estandartes de los dos grandes momentos del equipo vasco, el tercer puesto de la temporada 97-98 y el subcampeonato de la 2002-2003, que lejos de la tierra patria no gozó de la suerte que muchos le auguraban.
Francisco Javier de Pedro Falqué (Logroño, La Rioja, 4 de agosto de 1973) es leyenda viva de la Liga y del equipo de su vida, la Real Sociedad. Gracias a sus años de esplendor con la elástica Txuri-urdin, el riojano consiguió vestir la camiseta de la selección hasta en 12 ocasiones, llegando a ser una de las principales apuestas de José Antonio Camacho para el once inicial en el Mundial de Corea y Japón del año 2002. El zurdo mostró en el aquel campeonato las razones por las que el seleccionador murciano apostó por él en todo momento. Su convocatoria, más aún su entrada en el equipo inicial, sorprendió a gran parte de los medios de comunicación del país, ya que la mala temporada que había hecho el conjunto vasco ese año no daba pie a que alguien pudiese pensar en su inclusión en el equipo español.
Pieza clave junto a Valerón, Raúl, Joaquín, Hierro o Morientes. ¿Quién no recuerda aquel mundial? Aún sigue sensible en nuestros recuerdos aquel gran torneo que fue ensuciado por el pésimo arbitraje del colegiado egipcio Gamal Al-Ghandour. Ese gran mundial, podría haber sido el primero para La Roja, equipo y ganas no les faltaba, le aportó el soplo de aire fresco que le hacía falta a él y a su club.
El comienzo de aquel curso (2002-2003) iba a suponer el inicio de una de las mejores temporadas en la historia de La Real. Segundos de la competición. Aquel año, De Pedro junto a Nihat, Kovacevic, y Karpin formaron una de las delanteras más letales de la última década. Todos ellos encomendados a la batuta de un director de orquesta de apellido Alonso y de nombre Xabi, con un gran portero bajo palos como fue Westerveld y, bajo las órdenes de un Raynald Denoueix  que llegó como un total desconocido al banquillo donostiarra y que completó un año lleno de alegrías para su club.
Tras aquel gran año, Javi De Pedro buscó la salida. Aprovechando su valor a la alza, el riojano estuvo apunto de fichar por el Southampton FC, pero su equipo creyó que era insuficiente el precio que el conjunto inglés estaba dispuesto a pagar por él. Esto provocó que los lazos entre el equipo y el jugador se fuesen rompiendo. La temporada siguiente significó su declive como jugador. Con su salida del equipo de sus amores, en donde había jugado desde juveniles, el interior zurdo no consiguió asentarse en ninguno de los clubes, ni en ninguna de las ligas a las que viajó. Ni el Blackburn Rovers, a donde se desplazó nada más salir de España, ni el Perugia, con el que bajó a la Serie C italiana, ni ninguno de los otros conjuntos por los que fichó (Göteborg, PAE Ergotelis, Burgos y Club Deportivo Vera) consiguió disfrutar de la mejor versión de De Pedro.
A pesar de pasearse por casi todas la divisiones tanto de España como de un gran número de países del Viejo Continente, no supo adaptarse a ninguno de ellos. La gran zurda que nos deleitó en tantas y tantas noches de fútbol no volvió a aparecer. Como aquellas viejas glorias del rock que se van desvaneciendo con el imparable paso de los años sin poder coger el impulso necesario para poder volver a los escenarios. Un martillo percutor que en Javi De Pedro se fue manifestando en kilos y en falta de ritmo.
Sin duda, una de las zurdas de la Real Sociedad, de la Liga y de España. Él fue uno de los últimos interiores natos. Su demarcación en el campo era de esas que hoy no quedan. Ya no hay futbolistas como él. Su exquisita pierna izquierda, su golpeo de balón y su garra dentro del rectángulo de juego eran sus principales armas que, a su vez, ayudaban a disimular sus considerables carencias físicas. Muchos fueron los que se abonaron a sus centros medidos al área. Más de 300 partidos en Primera División (325 en total) y 45 goles hablan por sí solos. Números de grandes jugadores, de leyendas, de nombre propios que no merecen quedar en el olvido, un olvido que con el paso de los años se hace más y más fuerte. De Pedro lo merece y Minuto 91 le da de esta manera la bienvenida a este pequeño Olimpo de “dioses futbolísticos”.

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