domingo, 6 de mayo de 2012

Objetivo cumplido, sustitución inminente

Pellegrino festejando el pase a la final de Champions del año 2000 / El Pais
La afición del Valencia podrá dormir a gusto. Como llevan deseando desde casi el momento en que llegó, Unai Emery deja la disciplina del club ché después de cuatro años. El conjunto valencianista cierra ciclo con su salida y tira por la borda años de trabajo que siempre han acabado con el objetivo cumplido. La lista de candidatos se ha cerrado en los últimos días en torno a un nombre propio. Finalmente, Mauricio Pellegrino se ha convertido desde hoy en el nuevo técnico del equipo.
Parece mentira. Ni las grandes temporadas que viene haciendo el Valencia en casi todas las competiciones que disputa, ni el hecho de tener que resurgir de sus cenizas tras vender todos los años a sus mejores jugadores, ni, por encima de todo, el cumplir en cada curso liguero las metas marcadas han servido para que la afición de Mestalla venere a su entrenador y, peor aún, para que el presidente se plantee su renovación inmediata. Nada en estos cuatro años ha sido motivo suficiente para hacerlo y Emery deja el club después de cuatro campañas de éxitos ignorados.
La política económica del club no ayuda en nada a la evolución temporada a temporada del conjunto blanquinegro. Con todo ello, la lista de sucesores era amplia y variada. Lo suculento de coger a un equipo Champions ampliaba el abanico de opciones. A pesar de todo, las exigencias, muchas veces incomprensibles, de la afición de Mestalla es un motivo de gran calado para que más de un técnico se lo piense dos veces antes de firmar un contrato que pueda llevarle a vivir en una constante de pitidos y quejas sin sentido.
Algunos de los nombre propios que han sonado en los últimos días hablan del perfil que se buscaba en el club del Turia. Mauricio Pochettino, Joaquín Caparrós o Miroslav Djukic son entrenadores de gran carácter que podrían haber aportado cosas muy buenas al juego del actual tercer clasificado de la Liga BBVA. Pero de todos ellos, solo uno ha pasado el corte. Un viejo conocido de la afición. Mauricio Pellegrino vuelve al club que un día le hizo jugar una final de Champions League.
Como jugador, gran central, notable en colocación y poderío aéreo cuyos éxitos no van más allá de lo vivido en el club de Mestalla. Como técnico, al argentino le avalan sus años en Liverpool como segundo de Rafa Benítez y su medio curso en el Inter de Milan del que salió campeón de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Pero no es esa escasa experiencia la que le ha llevado a Valencia. Sin duda, la directiva del club aspira a recuperar la confianza de su afición. Emery ya no es bien recibido allí y con el fichaje populista de Pellegrino se busca más apoyo moral que resultados a corto plazo.
Difícil tarea la que le queda. Los resultados cosechados hasta ahora son el peor enemigo del nuevo técnico. Lejos de poder disputarle la liga a Madrid y Barça y con un plantel de jugadores corto para conseguir objetivos europeos, el tercer puesto es el único trofeo al que se puede aferrar. Ese objetivo se ha cumplido hasta ahora y, por eso, todas las miradas apuntaran al trabajo de Pellegrino. La temporada que viene podrá dar o quitar la razón a tantos y tantos que durante estos años criticaron y pusieron en entredicho el trabajo de, probablemente, uno de los mejores técnicos de nuestra competición. El tiempo pondrá a cada uno en su lugar.

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