miércoles, 2 de mayo de 2012

La Liga Adelante espera al Sporting

Hernán Pérez, en el momento de hacer el 1-3 / EFE
Clemente lo ha vuelto a hacer. Al bueno de Javi solo le salva un milagro en forma de catástrofe rayista si quiere que el Sporting, equipo al que entrena, se quede en la Liga BBVA. Si, por el contrario, el conjunto de José Ramón Sandoval consigue un punto de los nueve que aún le quedan en juego (lo cual sería normal), el club asturiano retornaría, matemáticamente, a la Liga Adelante tras cuatro dignas temporadas en la máxima categoría del fútbol español.
Curiosamente, este hecho se producirá, probablemente, en la primera de estas campañas en la que Manuel Preciado no acaba al frente del banquillo del Sporting. Este símbolo del club había salvado los muebles con plantillas limitadas durante los tres últimos años y salió del equipo dejándolo a tres puntos de la salvación. Después, Iñaki Tejada y Javier Clemente no han sido capaces de enderezar su rumbo. Además, en el caso del segundo, creando polémica en torno a la plantilla y a algún periodista.
Si se consuma, Clemente sumará su cuarto descenso en cuatro equipos distintos. Una catástrofe que se encargó de sellar, prácticamente, un técnico que ya tiene ese dudoso mérito en su haber: Miguel Ángel Lotina. De paso, el Villarreal dio un paso de gigante hacia la salvación, planteando un partido en el que dominó el centro del campo gracias al buen hacer de jugadores como Bruno o Borja Valero y la mala defensa sportinguista. Solo el pundonor de unos jugadores voluntariosos pero escasos de talento y el empuje de una afición que sí es de Primera lograron que el partido tuviera emoción hasta el final. Mención aparte merecen los cuatro energúmenos de siempre que lanzaron diversos objetos al banquillo del Villarreal y que obligaron a parar el partido unos minutos. Es un borrón con el que cuentan todas las aficiones y que no empaña el ejemplar comportamiento de la 'Mareona' durante toda la temporada.
La pasión con la que se vive el fútbol en Gijón ha vuelto a quedar demostrada en estos cuatro años en la élite y seguirá patente durante la estancia (esperemos que sea corta) del Sporting en la Liga Adelante. Sin duda, nos encontramos ante una afición y un club de Primera, en el que algunos de sus dirigentes y empleados no han estado a la altura de las circunstancias. Hasta pronto, Sporting.

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