viernes, 6 de abril de 2012

¿Te acuerdas de... Dely Valdés?

DELY VALDÉS, LEYENDA VIVA DEL MÁLAGA
Cromo de Dely Valdés 98-99 / Minuto 91
El final de la temporada actual nos puede dejar en puestos Champions a un equipo que se empezó a estructurar el año pasado con la llegada del jeque Al Thani. El Málaga está a poca distancia de la consecución del objetivo que se marcó al inicio del curso. Los medios, prácticamente un cheque en blanco, dedicados a conseguir esta meta fueron muy cuestionados al principio del proyecto, pero, tal y como avanzan las jornadas, ese desembolso empieza a estar más que justificado. Con todo esto, con los Rondón, Van Nistelrooy o Sebas Fernández, sería injusto, en estos años de éxitos malagueños, no acordarse de su máximo goleador en Primera División.
Julio César Dely Valdés (Colón, 12 de marzo de 1967) es, a día de hoy, uno de los jugadores más valiosos que han pasado por nuestra competición liguera. El panameño formó junto al uruguayo Darío Silva una de las delanteras más letales que se recuerdan. Ambos llevaron al Málaga hasta la consecución de una Copa Intertoto en 2002 y, también, hasta unos octavos de final de la Copa de la UEFA, precisamente con dos goles de Dely en Elland Road ante el Leeds United. Estos dos tantos en campo contrario llevaron al equipo dirigido en aquel momento por Joaquín Peiró a los octavos de final de una competición europea. A sus 36 años, aspecto a veces cuestionado por la afición andaluza, lideró la gesta europea del Málaga.
Su olfato goleador, su potencia en el salto y su lucha constante en el área le hicieron grande. Su asentamiento en el fútbol profesional y, sobre todo, su fichaje en 1989 por el Nacional de Montevideo, donde anotó la nada despreciable cifra de 110 goles en cuatro temporadas, hizo de escaparate perfecto para que grandes clubes del Viejo Continente se fijaran en él. Tras cruzar el charco como flamante campeón de la Primera División de Uruguay, fichó por el Cagliari italiano, donde estuvo dos años, y, más tarde, recaló en Francia para fichar por el Paris Saint Germain donde se proclamó campeón de Liga y donde consiguió una Recopa de Europa. Allí siguió dando rienda suelta a sus registros goleadores y, con un total de 29, ayudó a que el equipo parisino llegara donde llegó.
Desde las ligas italianas y francesas llegó un completo desconocido a la liga española. Un jugador sin renombre, cuyos méritos pasaron desapercibidos para los aficionados de nuestro país. A pesar de ello, en Oviedo sí se fijaron en sus cualidades y, obviando la edad que tenía por aquel entonces (30 años), se hicieron con sus servicios. En el equipo asturiano que por aquel entonces militaba en la categoría reina,  consiguió aumentar sus números. Tres temporadas, 39 dianas y un billete al Málaga CF. Su viaje al sur de España vino acompañado de muchos más éxitos, sobre todo junto a su eterno compañero, Darío Silva. La edad con la que llegó al equipo blanquiazul volvió a ser un impedimento para hacerse con la simpatía de la afición. El trabajo que se le ponía por delante se presentaría como una ardua tarea, ya que a sus 33 años debería hacer olvidar a otro de los grandes delanteros que pasaron por allí. Catanha se marchó y la llegada de Dely Valdés era la esperanza para que el equipo saliese de un mal momento de forma.
Los éxitos no se hicieron esperar y junto, además del ya mencionado Darío Silva, a jugadores como Rufete, el `Kiki´ Musampa, Movilla, De los Santos, Contreras, Rojas o Canabal el equipo andaluz se hizo un hueco entre los grandes de nuestra liga. Además de todos ellos, el gran trabajo del técnico madrileño, Joaquín Peiró, durante los cuatro años en los que mantuvo al club en Primera División, además de darle el primer título de su historia.
En los días que corren, en los que el binomio Messi-Cristiano Ronaldo ocupa las portadas de los medios de todo el país, hubo un tiempo en el que no todo era Madrid y Barça. Había delanteros, como Dely Valdés, que se salían de los patrones estipulados por los equipos grandes que siempre han reinado nuestra competición. Era una placer ver cómo jugadores como él o Darío Silva le plantaban cara a los grandes. Juntos dieron noches de gloria a su equipo y, sobre todo, a todos los amantes de este deporte.


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