domingo, 15 de abril de 2012

“La presión de Guardiola” mantiene la lucha por la liga

Botelho pugna con Cuenca en el penalti que decidió el partido / Goal.com
Las jornadas pasan y la lucha por el título entre Real Madrid y FC Barcelona sigue su curso. La victoria de los dos grandes en la noche del sábado mantiene la Liga BBVA en el mismo punto en el que estaba antes de que la jornada trigésimo cuarta echara a rodar. La liga sigue abierta mientras las jornadas empiezan a escasear. A falta de cinco partidos todo sigue en juego y los grandes empiezan a mostrar síntomas de cansancio.
El Ciudad de Valencia fue testigo de un partido vibrante en el que el equipo local, el Levante, supo plantarle cara a todo un Barcelona. El club blaugrana se aprovechó de un penalti más que dudoso para arrancar los tres puntos que le ayudaran a mantener el pulso por la competición. Tras el partido, las quejas no se hicieron esperar. El jugador levantinista, Valdo, en la retirada del terreno de juego, aseguró que la presión que Guardiola había estado haciendo durante todo el encuentro daba sus frutos en forma de esa pena máxima injusta. Duras palabras las del jugador del Levante que vio cómo un partido igualado se les iba por la imaginación del colegiado Teixeira Vitienes.
Mal final para un muy buen partido en el que volvieron a quedar patentes los síntomas de cansancio de los pupilos de Pep Guardiola. Este aspecto empieza a ser cada vez más notable, tanto en el conjunto catalán como en la disciplina blanca. Ambos conjuntos se están viendo mermados por el gran número de partidos que les está deparando esta temporada. Se nota en la fluidez de su juego, en la frescura de sus jugadores, se palpa en muchos aspectos que en la parte inicial del curso parecían utópicos.
La inminente visita del Real Madrid al Nou Camp será, muy probablemente, un punto de inflexión en el devenir de la competición. La necesidad de victoria de ambos exigirá, esperemos, un bonito partido. El planteamiento de cada uno es muy diferente en relación a las necesidades de cada conjunto. Los culés tienen cogida la medida a su principal enemigo y el recortarles tres puntos más hacen de una victoria un paso de gigante hacia el alirón. Por su parte, el conjunto de la capital de España plantea el partido con la tranquilidad de que una supuesta derrota les mantendría líderes, dependiendo aún así de ellos mismos. Sin embargo, ¿cómo sería el sabor de una liga sin haber podido con su principal rival?

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